De permisos y obras

Escrito por ondanaranjacope 24-02-2017 en Editorial. Comentarios (0)


He de reconocer que el tema que traemos hoy no es un tema fácil de entender y en muchos aspectos, tampoco de explicar.

Todos sabemos que en cuestiones urbanísticas todo lo que tiene que ver con Marxuquera es complicado, viviendas construidas sin licencia, chalés que constaban como casitas de apero, zonas que tenían construcciones pero no estaban urbanizadas y por tanto no tenían servicios. Todo se pretendió regularizar con la urbanización de la zona, algo que fue largo y doloroso para la mayoría de los vecinos, algunos de los cuales todavía reclaman servicios que aseguran no reciben. Ante toda esta situación, nos encontramos ahora con una zona, el club de tenis, que se construyó en su momento, nadie sabe muy bien cómo, y que se dejó de utilizar, con unas magníficas canchas de juego y una construcción que pretendía ser un club social, bar o similar, con un salón de actos y otras instalaciones que están desde hace más de 20 años en completo desuso.

Este pasado verano, un particular se ofreció a llevar la gestión del club de tenis, para lo cual, debía realizar obras de reforma y remodelación de la zona, es decir, adecentar las canchas, revisar las vallas y sobre todo remodelar, limpiar, adecuar y adecentar el edificio que ha sido objeto, durante todos estos años de multitud de “personas” que han pintado las paredes, destrozado instalaciones e incluso han llegado a ocuparlas. Todo parecía bastante avanzado, incluso de iniciaron las obras, pero de repente un día, a consecuencia de la denuncia de un vecino, se paralizaron las obras y hasta ahora.

El motivo, serio, no tenía licencia de obras, pero parece que la cosa va mucho más allá, no tiene licencia de obras porque tampoco puede tener licencia de actividad, que parece lo más grave. A la hora de preguntar por qué, la respuesta que hemos obtenido es “porque está fuera de ordenación”. Es decir, no puede tener licencia porque en su día no se ajustó al plan de urbanización y ordenación urbana de la zona, nadie cedió los terrenos que correspondía ni se hizo cargo del pago de las cuotas de urbanización y por tanto en este momento, pese a que las instalaciones están ahí, lo cierto es que son unas instalaciones fantasmas.

La situación es un tanto complicada ya que se pueden mantener las instalaciones, pero lo cierto es que no se pueden reformar porque no hay licencia de obra y no está muy claro que se puedan utilizar más allá de un uso privado ya que no pueden tener licencia de actividad. Pero lo cierto es que las instalaciones están ahí y la pregunta vuelve a ser ¿y ahora qué?, porque nada indica que se deban destruir, pero no se pueden mejorar ni obrar, ni abrir y por tanto parece que están condenadas a seguir en estado de abandono, como lo han estado durante los últimos 20 años.

Hay vecinos que reclaman que las obras se retomen y que el club de tenis vuelva a funcionar alegando que será un revulsivo para la zona, un club en el que se pueda practicar deporte de raqueta rodeados de la naturaleza de Marxuquera, otros vecinos no están de acuerdo con la actividad, incluso han presentado denuncia para que se paralice toda actividad porque entienden que la misma sólo serviría para generar ruidos y molestias. Claro, que hay quien asegura que los ocupas son más molestos que los deportistas.

En todo caso, la cuestión vuelve a ser una muy parecida a la que abordábamos la pasada semana y que viene a cuestionar cómo se protegen o desprotegen determinadas propiedades, esta semana este club de tenis, que está en una especie de limbo urbanístico y legal del que parece casi imposible sacarlo.

Como nos decía un vecino de la zona: si es legal, que le den licencia y sigan adelante, pero si no es legal, no debería estar ahí y por tanto que no se limiten a dejarlo estar, que lo quiten definitivamente.

Al menos así sabrían dónde están.

Lo cierto es que dependiendo a quién escuches, puedes ponerte del lado del que quiere la recuperación del club de tenis o del que quiere que no se recupere la actividad, pero lo complicado es saber dónde está la justicia cuando la respuesta es “fuera de ordenación”, sin saber si puede entrar en la ordenación de alguna manera o si por estar fuera debe dejarse hasta que alguien lo ocupe o decida hacer uso del mismo sin licencia, permiso ni propiedad.