Blog de Onda Naranja Cope

patrimonio

Cuestión de distancia

Escrito por ondanaranjacope 15-09-2017 en Editorial. Comentarios (0)

Siempre se ha dicho que el Santo, cuanto más lejano, más milagroso y algo así debe pensar nuestro gobierno municipal en algo en lo que se muestran tan sensibles como el patrimonio.

Durante los últimos meses estamos asistiendo a toda una serie de noticias con respecto a la permuta de terrenos y propiedades entre el Ayuntamiento de Gandia y el Arzobispado de Valencia o incluso otros propietarios más anónimos para preservar y conservar edificios como la Ermita de Sant Vicent, la Torre dels Pares o la Ermita de Marxuquera, mientras que otros edificios de un relevante y reconocido valor histórico, como la capilla de l’Asunción, está olvidada y cada vez más deteriorada.

Es algo que resulta curioso y un tanto incomprensible, si no es porque pese a ser una capilla que tal y como relatamos en este número, es de relevante valor histórico y se encuentra situada en el centro histórico de la ciudad, pero por estar un tanto escondida, sin elementos en la fachada que delaten lo que hay, o mejor dicho, debe haber en el interior, pasa desapercibido para los transeúntes y ciudadanos.

Es, al igual que otras piezas destacadas de nuestro patrimonio, una propiedad particular, pero lo cierto es que el Ayuntamiento tiene desde hace una década un expediente para iniciar los trámites que permita recuperar para todos los ciudadanos la capilla, un expediente que está durmiendo el sueño de los justos, a tenor de lo que podemos apreciar.

Seguro que poder adquirir la capilla es costoso, incluso burocráticamente, farragoso, pero creo que dado el valor histórico y artístico de la misma, sobre todo cuando se nos insiste tanto en la importancia de nuestro patrimonio como recurso cultural y sobre todo turístico, valdría la pena hacer el esfuerzo e invertir en él.

Supongo que es cuestión de prioridades, es mucho más llamativo y vistoso decir que se ha recuperado una ermita que está en un lugar muy visible, un edificio que todo el mundo puede ver cómo le afecta el paso del tiempo, que recuperar otro que casi nadie sabe que está ahí y que además hay que mirar hacia arriba para darse cuenta que ahí hay algo distinto.

Llama poderosamente la atención la envidia con la que hablan algunos de nuestros representantes sobre el patrimonio que hay en otras ciudades, como por ejemplo en Fano, municipio italiano con el que nos queremos hermanar, mientras que el que tenemos en casa lo dejamos perder de forma inevitable.

Seguro que alguno de ustedes se está preguntando ahora aquello de ¿no sería mejor que fueran sus legítimos propietarios los que se hagan cargo de mantener en perfecto estado la capilla hasta que se tome una decisión sobre la misma?, efectivamente sería lo conveniente, pero pese a que existen instrumentos legales suficientes para conseguir que la capilla se mantenga en un estado apropiado, también requiere de una dedicación por parte de la administración para localizar, requerir, obligar, etc.

Seguramente el problema fundamental es que estamos muy acostumbrados a que el patrimonio no sea cosa nuestra. El tema de la propiedad, la preservación y conservación, sobre todo cuando no hay una contrapartida económica directa, es algo que todavía no tenemos muy asumido, y creo que es una auténtica pena.


CARMEN BERZOSA

Fallas Patrimonio de la Humanidad

Escrito por ondanaranjacope 10-03-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Vuelven la fallas, pero este año parece que son más especiales que nunca, aunque cualquier fallero les dirá que las fallas son especiales cada año, pero lo cierto es que en esta ocasión, más allá de los sentimientos que puedan provocar, tanto positivos como negativos, a cualquier persona, hay una serie de factores objetivos que nos hacen pensar que este año, sí van a ser especiales.

La declaración que la UNESCO realizó recientemente, reconociendo la fiesta de las fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, parece que no solo ha cambiado la percepción de muchos ciudadanos sobre lo que es la fiesta sino que además está dando un paso más allá dando a conocer esta fiesta más allá de nuestras fronteras. De entrada, gracias al dossier presentado por la Junta Central Fallera, muchos se han enterado que en Gandia tenemos un Museu Faller, que ha sido clave para la declaración, pero además, se está dando un paso más para la regulación y preservación de la fiesta.

Esto puede parecer algo baladí, sobre todo porque de momento, a primera vista al menos, no parece que se vaya a traducir en más dinero, que es lo que en líneas generales nos importa a casi todos, pero lo cierto es que sí se puede traducir en una excusa perfecta para empezar a explotar las fiestas josefinas en su más amplio sentido, desde cultural, tradicional, festivo, gastronómico y evidentemente, turístico.

Algo que se está promoviendo y creo que es fundamental aunque nadie se lo hubiera planteado hasta ahora, es realizar un estudio serio y completo sobre el impacto económico de las fallas sobre la ciudad, en este caso se está planteando para la ciudad de Gandia, pero es equiparable a cualquier municipio que celebre estas fiestas. Tendemos a pensar que ese impacto se reduce a las personas que en mayor o menor medida aprovechan las fiestas para venir de visita, una corta visita que muchos dudan que deje mucho dinero, pero lo cierto es que no es así, las fallas tienen un recorrido económico mucho más allá de la hostelería o el turismo y sobre todo mucho más allá de los cuatro días de fallas.

Claro que también tenemos que tener muy claro que las fallas necesitan de una regulación, no solo por las cuestiones de seguridad, que ya sería bastante, sino también por otra serie de temas como la competencia desleal que se puede realizar en diferentes sectores como la hostelería, los artistas falleros, etc., y sobre todo porque aunque somos una fiesta de calle, hemos de ser conscientes que hay que convivir con los vecinos, los que son falleros y los que no lo son también.

Esta declaración parece que va a hacer que muchos se replanteen su rechazo hacia la fiesta, que otros tengan que ceñirse más si cabe, a las normativas, pero sobre todo, que todos nos esforcemos en preservar y potenciar una fiesta que podría significar mucho para todos.

Claro que, los falleros que estén ahora mismo leyendo esto seguro que están pensando que  todo eso no supone que la fiesta sea más especial, sino quizás más reconocida o respetada, porque esta, al igual que otras fiestas efímeras, son especiales para las personas que las viven y sienten. Y para entenderlo solo hay que mirar a los ojos a las protagonistas indiscutibles de la fiesta que son las falleras, porque es especial para las Falleras Mayores que son el máximo exponente de la fiesta, pero en la misma medida lo es para cada una de las reinas de cada comisión e incluso para cada fallerita sin más, porque la emoción no depende ni de un cargo ni de una declaración.