De proteger

Escrito por ondanaranjacope 10-02-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Estos días andamos a revueltas con la protección, con la necesidad de preservar nuestro litoral, de proteger nuestros espacios naturales, de luchar contra el ladrillo y el cemento, y seguramente los que esgrimen este argumento tengan razón.

Muchas veces hemos comentado, yo la primera, que las playas se han urbanizado mal, que en la mayoría de las ocasiones nos olvidamos del bien general para hacer prevalecer el bien particular y por eso, lo que en un principio fue una casita de baño desmontable acabó convirtiéndose en todo un bloque de apartamentos que ocupaba la primera línea de playa y que se elevaba como una mole de cemento interfiriéndolo todo.

Eso sin hablar de todas las casitas de apero que hemos conocido como un pequeño espacio en el que nuestros abuelos guardaban los útiles de labranza de esos pequeños huertos a los que acudían para cultivar lo necesario para pasar la temporada en casa y que ahora se han convertido en casas, chalets e incluso urbanizaciones que no han tenido en cuenta ni la zona, ni los espacios ni las características del terreno ocupado.

Ante todo esto, nos encontramos también con situaciones como la que muchos recordamos de casas o chalets ubicados en el centro de la ciudad que de la noche a la mañana y casi sin previo aviso desaparecieron demolidas a toda prisa porque se preveía la posibilidad de que fueran protegidas, lo que significa que mucho más allá de preservar la edificación, obliga la propietario a no poder hacer absolutamente nada sin una serie de permisos especiales que son tan farragosos de conseguir y cuentan con unos presupuestos tan elevados que complican la acción de cualquier propietario, lo que hace que aunque critiquemos las demoliciones, en el fondo entendamos a los propietarios.

Con la puesta en marcha del PATIVEL nos encontramos muchos municipios afectados, en muchos de ellos no alcanzamos a saber cuál va a ser la afección final ni si lo que se nos vende como una protección y preservación del espacio natural va a ser algo que funcione para mantener nuestro litoral y entorno verdes o si definitivamente va a ser la puntilla para nuestro sistema económico y además va a ser insuficiente para proteger la zona del litoral que deberíamos proteger.

Es algo como lo que nos ocurre con los edificios protegidos. En portada tenemos un ejemplo. Un edificio que está protegido, que por tanto pretende la normativa preservar su estado, pero, sobre todo al ver cómo está estos últimos días a consecuencia de las lluvias, una no puede dejar de preguntarse aquello de ¿estamos realmente protegiendo o solo usamos una estratagema legal para quitarnos de encima la responsabilidad a la hora de mantener lo que debería ser parte de nuestro patrimonio?

Creo que debemos proteger y preservar tanto los espacios naturales como los edificios, pero no basa con decir “que no se intervenga”, habrá que establecer mecanismos de garantía para que las intervenciones se realicen de forma adecuada, para que los edificios no entren en estado ruinoso suponiendo una carga económica excesiva para los propietarios e insostenible para la administración que parece preferir mirar hacia otro lado a la espera de que el tiempo inexorablemente deje su huella sobre los mismos.

Creo que las propiedades han de preservarse. Mi edificio es mío y por tanto, ciñéndome a una normativa, he de poder mantenerlo, adecuarlo y conservarlo, pero lo que no es lógico es que la propiedad sea mia, pero no pueda hacer absolutamente nada con ella, porque las intervenciones son tan caras que me resulta menos gravoso dejarlo caer.

La administración ha de proteger, pero no solo los edificios o los espacios, también a las personas y por tanto, si un edificio ha de estar protegido, negocie con los propietarios, acuerde acciones de conservación y en caso de no llegar a un acuerdo, expropie para conservar, pero no “proteja” sin más objetivo que evitar intervenciones permitiendo que todos asistamos impasibles a la destrucción indeseada de un edificio, territorio o espacio natural.

Será que soy rarita, pero me parece de una lógica tan aplastante que seguro que no lo es tanto, de lo contrario no tendríamos tanta controversia estos días con el PATIVEL ni uno más de los edificios del Centro Histórico de Gandia cayendo a pedazos.

Carmen Berzosa