Blog de Onda Naranja Cope

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De obras y reconocimientos

Escrito por ondanaranjacope 24-11-2017 en Editorial. Comentarios (0)


A menudo nos sucede que la actualidad nos cambia los planes y lo cierto es que esta semana nos ha pasado a nosotros, al igual que otros muchos amantes del mundo de la pelota que han visto cómo una de las figuras y nombres más reconocidos en este ámbito nos ha dejado.

Emilio Peris, el Zurdo, nos ha dejado esta semana con tan solo 64 años dejando más huérfana que nunca la Pilota Valenciana y sobre todo el raspall en La Safor.

Esta semana pensaba hablarles de las obras, de lo importante que es la buena planificación, el poder acabarlas. De cómo se está viendo que algunas de las que están ahora mismo paralizadas o lo han estado hasta hace unas semanas, están empezando a retomarse y algunas de ellas, como la del Palacio de Congresos o el propio Trinquete se van a acabar en tan solo unos meses.

Obras importantes en ámbitos diferentes pero a la vez complementarios. Por un lado ese salón de congresos que pretende proporcionar una excusa más a los posibles visitantes para que se den cita en Gandia y la Playa, también en temporada baja.

Por otro lado está el Trinquete, que tanta polémica generó al principio y que ahora, parece que por fin va a ver cómo se acaban las obras en el primer trimestre del año, lo que permitirá que Gandia vuelva a recuperar una sede donde practicar, aprender y disputar partidas de pilota, con la modalidad más típica de la Safor que es el Raspall.

Una auténtica lástima que el que ha sido protector y preservador de nuestro deporte autóctono en la comarca y durante muchos años responsable del trinquet que había en Gandia y del que muchos todavía guardamos agradables recuerdos, no pueda ver cómo su deporte, nuestro deporte vuelve a tener sede en Gandia.

Sé que estas cosas no sirven de gran cosa, pero quizás sería el momento de no sólo recuperar el trinquete en Gandia, sino además hacerlo con el nombre de El Zurdo, en homenaje póstumo a la figura más importante del raspall que hemos tenido en la ciudad.

Yo quería además esta semana hablarles de otras obras, las de la Plaza Tirant, que ahora parece que por fin van a ser una realidad, aunque qué quieren que les diga, después de ver todo lo que hemos visto y vivido con esta plaza, inauguraciones incluidas, casi será mejor esperar a ver qué pasa con la adjudicación pendiente para pronunciarse, porque dos legislaturas y pico después, casi valdría la pena ver qué hacen con la plaza y si por fin se convierte en un espacio útil para los ciudadanos y nos solo un espacio vacío, ocupado solo por unas casitas que no se sabe muy bien a qué se van a destinar y que además de momento solo sirve para ser ocupada en ferias o saraos similares.

La pérdida de Emilio Peris seguro que va a marcar a toda una generación que lo han visto luchar por mantener el deporte de la Pilota, espero que su lucha y sus desvelos se vean recompensados no solo con el reconocimiento de los profesionales y entendidos de la materia, sino también con la recuperación del nombre para lo que durante mucho tiempo fue el palacio de la pilota en la Safor y que ahora podría volver a alzarse en Gandia.


CARMEN BERZOSA

De ruidos y normativas

Escrito por ondanaranjacope 19-05-2017 en Editorial. Comentarios (0)


A veces parece que las cosas se repiten de manera cíclica e idéntica, pero no es así. Eso va a pasar este verano en la Playa de Gandia y todo gracias a las quejas y denuncias que una vecina presentó el pasado verano a través de este mismo periódico y nuestra emisora COPE Onda Naranja porque se estaban llevando a cabo obras en la Playa en pleno verano, obras que generaban un ruido que les impedía realizar una vida normal. No solo les resultaba prácticamente imposible dormir, mantener una conversación normal o incluso ver un rato la tele se convertía en algo casi imposible.

Ante el asombro de propios y extraños descubrimos que pese a que todo el mundo pensaba que Gandia tenía una normativa similar a la de otras localidades turísticas sobre las restricciones de obras en temporada alta, que no era así.

La polémica suscitada por aquella queja y situación kafkiana que se vivía en la Playa en verano obtuvo respuesta el pasado mes de diciembre al aprobarse una nueva normativa que, ahora sí, prohíbe las obras en periodo estival.

Toda moneda tiene dos caras y toda normativa ha de tener su excepción. Este caso no es diferente sobre todo si tenemos en cuenta que Gandia no solo es una ciudad que pretende ser turística, sino que además la mayoría de apartamentos de la Playa, la inmensa mayoría, no son turísticos, sino segundas residencias. Vamos, que sus propietarios solo los ocupan en verano, lo que significa que solo en verano pueden detectar los desperfectos o problemas que se dan en las viviendas con el paso del tiempo por el uso o el desuso, vamos, que solo pueden acometer las reparaciones o reformas cuando están en Gandia que es en el periodo vacacional.

Esto en principio también está contemplado en la norma, de tal manera, que las obras menores, siempre bajo una supervisión técnica, si cumplen con una serie de normas se van a poder desarrollar a partir de ahora, pero las que superen una serie de decibelios o impliquen la intervención de camiones o maquinaria pesada deberá esperar a que los turistas se vayan.

No debemos olvidar que somos un municipio turístico, que pretende ampliar el periodo de estancia de los turistas, o lo que es lo mismo, la desestacionalización turística, eso que es tan difícil de pronunciar y todavía más de conseguir, sobre todo para un destino que se basa fundamentalmente en una oferta de sol y playa.

No puedo evitar el pensar que la victoria de esta vecina no deja de ser pírrica, sobre todo porque nos expone a dos peligros. Por un lado a un técnico o funcionario tan extricto que no permita ningún tipo de obra en ningún piso, apartamento o local, lo que suponga una situación tan complicada que haga pensar al propietario que es mucho mejor no venir a Gandia que tener que enfrentarse a este tipo de molestias o por el contrario, el que aplique la normativa con tanta laxitud que se permita prácticamente todo tipo de obra y horario, con lo que estaríamos casi en la misma situación que la denunciada.

En esto, como en otras muchas cosas, en el centro está la virtud. Complicada tarea cuando son tantos los intereses económicos que se mezclan con la acción turística. Si al final conseguimos que la temporada turística no ocupe solo 5 ó 6 semanas al año, si vamos alargándola hasta conseguir que la misma vaya desde mayo hasta noviembre, la renovación necesaria de determinados edificios, instalaciones, viviendas o bloque va a ser prácticamente imposible, con lo que nos encontraríamos con serios problemas para mantener la calidad en la oferta.

Claro que también me resulta curioso a quién importó y afectó la queja de nuestra oyente y lectora, porque aquellos que claman contra el ruido provocado por el ocio, los veraneantes y locales comerciales, no se mostraron tan preocupados por lo que puede suponer convivir con obras durante un determinado periodo de tiempo.

Curioso

En todo caso, hoy lo que quiero es celebrar el espíritu de la norma y sobre todo, que en esta ocasión los medios de comunicación pudimos cumplir con una de nuestras misiones, ser la voz de los más pequeños para conseguir que sus reivindicaciones sean atendidas.


De permisos y obras

Escrito por ondanaranjacope 24-02-2017 en Editorial. Comentarios (0)


He de reconocer que el tema que traemos hoy no es un tema fácil de entender y en muchos aspectos, tampoco de explicar.

Todos sabemos que en cuestiones urbanísticas todo lo que tiene que ver con Marxuquera es complicado, viviendas construidas sin licencia, chalés que constaban como casitas de apero, zonas que tenían construcciones pero no estaban urbanizadas y por tanto no tenían servicios. Todo se pretendió regularizar con la urbanización de la zona, algo que fue largo y doloroso para la mayoría de los vecinos, algunos de los cuales todavía reclaman servicios que aseguran no reciben. Ante toda esta situación, nos encontramos ahora con una zona, el club de tenis, que se construyó en su momento, nadie sabe muy bien cómo, y que se dejó de utilizar, con unas magníficas canchas de juego y una construcción que pretendía ser un club social, bar o similar, con un salón de actos y otras instalaciones que están desde hace más de 20 años en completo desuso.

Este pasado verano, un particular se ofreció a llevar la gestión del club de tenis, para lo cual, debía realizar obras de reforma y remodelación de la zona, es decir, adecentar las canchas, revisar las vallas y sobre todo remodelar, limpiar, adecuar y adecentar el edificio que ha sido objeto, durante todos estos años de multitud de “personas” que han pintado las paredes, destrozado instalaciones e incluso han llegado a ocuparlas. Todo parecía bastante avanzado, incluso de iniciaron las obras, pero de repente un día, a consecuencia de la denuncia de un vecino, se paralizaron las obras y hasta ahora.

El motivo, serio, no tenía licencia de obras, pero parece que la cosa va mucho más allá, no tiene licencia de obras porque tampoco puede tener licencia de actividad, que parece lo más grave. A la hora de preguntar por qué, la respuesta que hemos obtenido es “porque está fuera de ordenación”. Es decir, no puede tener licencia porque en su día no se ajustó al plan de urbanización y ordenación urbana de la zona, nadie cedió los terrenos que correspondía ni se hizo cargo del pago de las cuotas de urbanización y por tanto en este momento, pese a que las instalaciones están ahí, lo cierto es que son unas instalaciones fantasmas.

La situación es un tanto complicada ya que se pueden mantener las instalaciones, pero lo cierto es que no se pueden reformar porque no hay licencia de obra y no está muy claro que se puedan utilizar más allá de un uso privado ya que no pueden tener licencia de actividad. Pero lo cierto es que las instalaciones están ahí y la pregunta vuelve a ser ¿y ahora qué?, porque nada indica que se deban destruir, pero no se pueden mejorar ni obrar, ni abrir y por tanto parece que están condenadas a seguir en estado de abandono, como lo han estado durante los últimos 20 años.

Hay vecinos que reclaman que las obras se retomen y que el club de tenis vuelva a funcionar alegando que será un revulsivo para la zona, un club en el que se pueda practicar deporte de raqueta rodeados de la naturaleza de Marxuquera, otros vecinos no están de acuerdo con la actividad, incluso han presentado denuncia para que se paralice toda actividad porque entienden que la misma sólo serviría para generar ruidos y molestias. Claro, que hay quien asegura que los ocupas son más molestos que los deportistas.

En todo caso, la cuestión vuelve a ser una muy parecida a la que abordábamos la pasada semana y que viene a cuestionar cómo se protegen o desprotegen determinadas propiedades, esta semana este club de tenis, que está en una especie de limbo urbanístico y legal del que parece casi imposible sacarlo.

Como nos decía un vecino de la zona: si es legal, que le den licencia y sigan adelante, pero si no es legal, no debería estar ahí y por tanto que no se limiten a dejarlo estar, que lo quiten definitivamente.

Al menos así sabrían dónde están.

Lo cierto es que dependiendo a quién escuches, puedes ponerte del lado del que quiere la recuperación del club de tenis o del que quiere que no se recupere la actividad, pero lo complicado es saber dónde está la justicia cuando la respuesta es “fuera de ordenación”, sin saber si puede entrar en la ordenación de alguna manera o si por estar fuera debe dejarse hasta que alguien lo ocupe o decida hacer uso del mismo sin licencia, permiso ni propiedad.


Las obras en verano, en la playa y en invierno, en la ciudad

Escrito por ondanaranjacope 19-08-2016 en Editorial. Comentarios (0)


Comenzaba el verano de 2016 y en Cope-Onda Naranja, allá por el mes de junio, les hablábamos de los problemas que, a diario, estaban sufriendo unos vecinos de la calle del Mare Nostrum, en pleno casco antiguo de la playa de Gandia. Ni caso. Hasta que no llegó y publicamos el vídeo de “tacatacataca” del martillo percutor nadie hizo caso a estos oyentes y seguidores de esta casa. Ahí se destapó esa supuesta ordenanza que nunca apareció pero que todos tenían claro que existía o al menos, ese tácito acuerdo para que en temporada alta no se realizaran obras mayores en la playa de Gandia. La empresa, lógicamente tenía los permisos, y el Ayuntamiento de Gandia los había concedido. Pero esto sirvió para preguntarnos si realmente se podían o no hacer obras mayores en temporada estival en la playa. El Gobierno actuó y al menos dijo que, en aras del diálogo iba a tomar cartas en el asunto.

Un mes después, en julio, un vecino de Beniopa que veranea en la zona del parque de Sant Felip, se le ocurrió criticar que a las 7.30 de la mañana las hormigoneras comienzan a trabajar en el depósito de pluviales que hay en la calle Alcoi, en el Grau poco antes de Rosa dels Vents. Pronto recibió un aluvión de críticas. Como si solo aquí el ruido que importara en la playa es el escándalo de los jóvenes y no el de las máquinas perforadoras u hormigoneras. Como si sólo este tipo de ruido diera puestos de trabajo y el otro no. Pero es otro tema.

En este segundo episodio de ruidos por obras en verano, ahora en agosto, se han sumado más vecinos y el PP le ha querido colorear la cara a la alcaldesa Diana Morant diciéndole que ha incumplido lo acordado en el pleno de no autorizar obras públicas en plena temporada turística. El Gobierno de Morant ha respondido que, éstas son necesarias dado que deben estar listas para recibir el próximo 8 de septiembre el final de la etapa de la Vuelta Ciclista a España. Y que no se podían retrasar. No sé si el final de etapa acaba aquí en este depósito de pluviales con badenes en primera línea y calles de alrededor, o si finaliza en la recta del Restaurante Boga en la Nazaret Oliva. No tengo ni idea, pero lo que los vecinos sí saben es el veranito que han tenido que aguantar.

Y ahora es cuando uno se pregunta ¿por qué llevan meses paradas las obras de remodelación del parque Ausiàs Marc en pleno recinto ferial? Cuando la ciudad emigra a la playa y queda solitaria es buen tiempo para acometer este tipo de obras. Si repasan la hemeroteca verán que en octubre de 2015 se dio a conocer las obras. Éstas se iniciaron durante las fiestas de Navidad y Reyes. Y ahí siguen, viendo pasar el tiempo.

Y llegó Fallas y Semana Santa. Luego Comuniones y el verano. Ahora, cuando faltan poco más de tres semanas para que los primeros trailers de la Feria y Fiestas de Gandia aparezcan por el recinto ferial, las obras siguen paralizadas e igual que antes del verano. Eso sí, las obras volverán a la ciudad, como las golondrinas, pero lo harán lógicamente este otoño o este invierno. Así ya no molestarán en la playa.

MIGUEL PÉREZ