Blog de Onda Naranja Cope

Gandia

Vamos de Feria

Escrito por ondanaranjacope 29-09-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Llega un año más la Fira i Festes de Gandia, este año de nuevo adaptando las fiestas al fin de semana más cercano al 3 de octubre, con lo que la festividad local pasa del 3 al 2 de octubre, todo ello para propiciar que las fiestas puedan convertirse en un largo fin de semana y eso propicie la diversión de cuantos más gandienses mejor, y sobre todo, que el turismo y el comercio lo puedan aprovechar al máximo.

Este año la Fira sigue el mismo modelo que años anteriores, aunque es cierto que se recuperan algunas “tradiciones” por llamarlo de alguna manera, como la de tener un concierto central organizado por una empresa particular de un artista de reconocido prestigio o taquilla y que vuelve a ser de pago, con lo que el problema del aforo reducido se suaviza con el precio de las entradas.

Otra de las tradiciones que se recupera, si es que se había perdido es la de ir al teatro, este año son especialmente buscadas las entradas porque además de la calidad de los espectáculos programados, serán las últimas actuaciones en el Serrano, al menos durante este año porque el Ayuntamiento lo va a cerrar para prepararse de cara a la gestión pública del mismo ya que el contrato con la actual gestora finaliza y desde el consistorio no han querido mantener la gestión privada ni tampoco establecer una combinación de gestión mixta que permitiera que las puertas del teatro no se cerraran. Como ocurre siempre, las puertas sabemos cuándo se cierran, pero no tenemos certeza sobre cuando se volverán a abrir, lo que hace que se soliciten más las entradas.

Pero lo que se sigue manteniendo es el inicio de las fiestas con el Tio de la Porra, figura que ahora quieren apropiarse tantos municipios y de la que creo que lo importante no es ni siquiera de dónde es, sino la alegría que infunde en los más pequeños cuando oyen el retumbar de los tambores llegar a sus coles para anunciarles que las fiestas empiezan.

Vamos a volver a tener espectáculos de calle de reconocido prestigio y valía y como dice el concejal de cultura, Joan Muñoz, actividades diversas y para todos los gustos y públicos.

Yo les recomiendo, si tienen ocasión, que no se pierdan otra de las tradiciones de la Fira i Festes, la exposición de la Marquesa, que este año protagoniza Antoni Durà con sus cuadros dedicados a los útiles de pintor que le han acompañado durante toda una vida dedicada al arte.

Habrá mercadillos, chucherías, tenderetes varios y diversos, espacios gastronómicos, culturales, teatro de calle, música y sobre todo, este año se prevé que la climatología acompañe con buenas temperaturas y nos ayude a disfrutar de un largo fin de semana festivo en el que también tendremos atracciones de feria con ese inconfundible sonido de feriantes y el olor a manzanas de caramelo, algodón de azúcar y barquillos con mistela.

La Fira marca el inicio del curso, o lo que es lo mismo, el final del verano y del tiempo de descanso para volver al 100% a las obligaciones de cada uno, lo más pequeños vuelven al cole a jornada completa, los mayores todos ya incorporados al trabajo y los políticos, si este lío de Cataluña lo permite, volverán a iniciar su temporada con la vista ya puesta en las próximas elecciones pese a que estamos a mitad de legislatura.

En todo caso, dicen algunos que esta Fira tendrá algo más especial por ser la de la capitalidad cultural valenciana, aunque yo creo que será especial, como siempre lo es porque nos retrotrae a otras épocas, a otras edades y a otras prioridades.


CARMEN BERZOSA


De motor y motores

Escrito por ondanaranjacope 05-05-2017 en Editorial. Comentarios (0)



Llegamos a la sexta edición de la Feria del Motor de Gandia y lo cierto es que pese a que han pasado solo 6 años desde que se pusiera en marcha, envuelta en una agria polémica, la primera edición, parece que es un evento ya plenamente consolidado, necesario y demandado tanto por el sector como por la ciudadanía en general.

Se nos ha colado de rondón como uno de los eventos fundamentales en el calendario de la ciudad, pese a lo que sigue habiendo algunos que además de desconfiar del evento siguen buscándoles los peros como intentando encontrarle defectos y pegas que justifiquen que la feria se acorte, se cambie, se elimine.

Me resulta incomprensible este tipo de actitudes, sobre todo en una ciudad que asegura querer ser capital de comarca y avanzadilla en todos los ámbitos. Una ciudad de servicios, que tiene como sector fundamental el turístico pero que también apuesta por otros como el comercio y que gracias a esta feria no solo incrementa las ventas en comercio u hostelería, sino que es capaz de cerrar, en tres días, operaciones por importe de 5 millones de euros, que se dice pronto.

Hablando de cifras y preparación de la feria, ha habido alguna persona que me ha dicho: “no entiendo por qué tantas facilidades y tanto revuelo, al final los que ganan son los propietarios”. Si a la gente le llega esa imagen es que algo no estamos haciendo bien.

Sí, le he dicho, puede parecer que los únicos que ganan son los propietarios de los concesionarios que ven cómo se incrementan las ventas de vehículos, pero si te paras a mirar con un poco de detenimiento y analizas la situación, a lo mejor resulta que la gente que viene a comprarse un coche a Gandia porque se ahorra mucho dinero, a lo mejor aprovecha y entra en alguna de las tiendas del Centro Histórico y compra alguno de sus productos, se toma algo en alguna de las cafeterías o restaurantes, incluso decide celebrar la compra quedándose a pasar el fin de semana o yendo a disfrutar de nuestra playa y sus locales.

Pero además, creo que la Feria ha dejado muchos más beneficios y sobre todo mucho más duraderos, ya que desde que hace seis años se apostó por organizar esta feria, el número de concesionarios de vehículos ha aumentado en Gandia, con lo que se ha contratado más personal para poder atenderlo, sin contar con que el sector se ha tenido que profesionalizar más y por tanto se ha convertido en un punto más de atracción de la ciudad.

Me parece que la feria se está convirtiendo en algo importante, no solo por el volumen de ventas en un fin de semana, sino porque, hablando del sector, celebrándose tan solo unos días antes de la feria de Barcelona, que es una de las emblemáticas del sector, Gandia se va a adelantar a la hora de presentar algunos modelos, que no se han visto hasta este fin de semana. Eso significa que mucha gente vendrá sólo para poder conocer y avanzarse a las novedades y sobre todo, que empezamos a tener la entidad suficiente como para que las grandes marcas confíen en que se puede presentar sus últimos modelos aquí.

Y todo esto en una ciudad que está lanzando una apuesta por el turismo de congresos, que podría ser no solo de congresos sino también de ferias, y se podría explorar la posibilidad de realizar un calendario, no solo de eventos culturales, sino también comerciales o similar, que nos permita seguir aumentando la afluencia de público, y a ser posible, el número de negocio en la ciudad.

Y todo esto, sin hablar que en estas fechas, en las que tanto se habla de paro y empleo de calidad, gracias a que la Feria ha hecho despegar un sector que ha permanecido silente pero fiel a Gandia, se ha podido comprobar cómo también se ha aumentado la contratación, fija y estable, en el sector de motor de Gandia, algo que también debería hacernos pensar sobre a quién y cómo beneficia la Feria del Motor de Gandia.


CARMEN BERZOSA

De Semana Santa

Escrito por ondanaranjacope 07-04-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Llega la Semana Santa, unas fechas que para todos tienen mucho significado, aunque no para todos tiene el mismo.

Para los cristianos son los días más importantes de todo el año ya que se rememora la pasión, muerte y resurrección de Cristo, o lo que es lo mismo, uno de los misterios que dan sentido a la fe cristiana. En estos tiempos que corren no es fácil reconocerse cristiano y mucho menos si se es responsable con la fe y por tanto se observan una serie de preceptos que, desde hace un tiempo, están muy mal vistos por la sociedad en general.

No está de moda ser religioso, o mejor dicho, no está de moda ser cristiano ni católico y reconocerlo públicamente. Si uno dice que sigue los preceptos de la Iglesia, automáticamente es tachado de “carca” o incluso de intransigente e intolerante, algo que no ocurre si uno se declara seguidor de otra doctrina o religión. Todo porque parece que seguimos teniendo una serie de complejos absurdos que nos hace renegar de algo que es tan esencial para el ser humano como la religión.

No voy a caer en lo fácil que sería comparar el respeto o temor que muchos tienen a determinadas religiones o creencias frente al desprecio que muestran por otras, pero sí por el necesario respeto que debemos tener y mostrar todos por aquellos que quieren vivir y mostrar sus creencias religiosas y también a los que no quieren hacerlo.

Todo esto viene provocado por lo que me parece es un falso sentido de progresismo que mezcla en un totus revolutus la religión con la iglesia el estado y la historia, bien o mal contada, que para algunos se ha convertido en su propio evangelio o incluso en la letanía que se repite constantemente.

No seré yo quien diga que la Iglesia no tiene sombras, o que es perfecta, porque no lo es, sobre todo porque está formada por seres humanos, que somos lo más imperfecto que existe, pero de ahí a convertirla en culpable de todos los males, media un abismo.

Con la llegada de la Semana Santa, muchos se alegran porque llegan los primeros días de vacaciones que además son el preludio de las vacaciones de verano, pero otros lo hacen porque además de esos días festivos, tienen la oportunidad de vivir públicamente su fe y de compartir con los demás sus creencias.

Otra cosa es que esto se convierta en cuestión de Estado. Creo que la religión es fundamental en la vida de las personas, pero en el ámbito privado, por eso no me parece bien la politización de los actos religiosos, tampoco los de la Semana Santa, por más que creo que esta celebración sí ha de ser apoyada por las instituciones, pero no por el carácter religioso que tienen, sino porque además del aspecto espiritual, cuenta con otros aspecto mucho más banales, que son fundamentales para el sostenimiento económico y cultural de sociedades como la de Gandia o La Safor.

No, no me parece bien que nuestros políticos presidan las procesiones por imperativo, tampoco que no lo hagan por la misma imposición, creo que cada uno ha de ser libre para decidir si quiere participar de un acto tan significativo como una procesión religiosa, pero eso sí, independientemente de dicha participación, creo que sí debería recibir todo el apoyo una celebración como esta porque forma parte de nuestra cultura y tradición viva y hay que preservarlo, además de recordar el importante carácter cultural que tiene y por supuesto, no podemos olvidar la importancia turística que tiene la Semana Santa.

Soy partidaria de que cada uno viva la Semana Santa como considere, en plena libertad, disfrutando de la procesión, participando de los oficios o acudiendo a la playa, pero que lo haga sin imposiciones. Ni creo que fuera bueno cuando se obligaba a la gente a ayunar, rezar y guardar preceptos, ni me parece positivo que ahora se intente “criminalizar” a nadie porque sea religioso y quiera vivirlo públicamente aprovechando la Semana Santa, así que elijan ustedes cómo hacerlo. Si deciden hacerlo dejándose llevar por la religiosidad de las fechas, bienvenidos a la Safor, porque tenemos las mejores representaciones y expresiones de la Semana Santa y si deciden vivirla disfrutando de las vacaciones, ningún lugar mejor que nuestra comarca donde podrán disfrutar de playa, montaña y espacios naturales. En todo caso, sea cual sea su elección, espero que decidan vivir la Semana Santa con nosotros.

¡Feliz Semana Santa a todos!

De calendarios y promesas

Escrito por ondanaranjacope 24-03-2017 en Editorial. Comentarios (0)



Desgraciadamente no es la primera vez que asistimos a situaciones como la que recogemos hoy en portada, una infraestructura, más o menos importante, que antes de estar finalizada se inaugura o se promete su próxima inauguración y vemos cómo pasa el tiempo y no se cumplen las expectativas.
Primeras piedras de edificios que se han ido sucediendo una tras otra sin que el edificio acabe de ver la luz, o como en este caso sin que la plaza se acabe ni se dote de contenido a las casetas que allí hay.
Los vecinos, me consta, están hartos de ver cómo se les promete dotar de contenido la plaza pero eso no llega, lo que propicia que el espacio en lugar de ser utilizado en positivo, acabe siendo un punto negro para la convivencia dado que se han tenido que precintar las casetas para evita que fueran ocupadas.
Me parece lamentable que nuestros políticos sigan cayendo en la promesa fácil, siguiendo al pie de la letra aquél dicho de “prometer hasta meter y una vez metido, nada de lo prometido”, o lo que es lo mismo, nos toman por tontos, como si no tuviéramos memoria y lo que importa sea inaugurar, anunciar, prometer, y cumplir sea algo que no tiene importancia puesto que los ciudadanos no tenemos memoria. Aunque he de reconocer que muchos ciudadanos o no tienen memoria realmente, o les da igual las promesas incumplidas, porque “prefiero que me mientan los míos a que me mientan los de otros partidos”, sobre todo teniendo en cuenta que los ciudadanos están convencidos de que los políticos lo que más y mejor hacen es mentir.
Seguro que hay una explicación lógica y comprensible para tan gran retraso como el que se está sufriendo en esta plaza, algo muy grave dado que las casetas están hechas y al paso que vamos tendrán que volver a hacerlas o remodelarlas el día que definitivamente se decidan a abrirlas. No dudo de la realidad de la imposibilidad, pero creo que los ciudadanos merecemos, como mínimo una explicación pública del motivo por el que no se puede cumplir el anuncio que con tanto interés realizaron hace casi un año del “nuevo” destino de la plaza del Tirant.
Luego nos quejamos de que los políticos han perdido su prestigio, que los ciudadanos no se los creen o que es necesaria una nueva política, pero lo cierto es que esto de no dar explicaciones es algo bastante generalizado, por desgracia en casi todos los políticos.
La pasada semana pudimos ver en las fallas toda una serie de críticas a los políticos en todas las comisiones falleras. No hubo falla que no realizara crítica a los políticos, tanto en el ámbito local como nacional, y en casi todas las críticas coincidían dos aspectos, por un lado la habilidad de nuestros políticos para hacer de cualquier tema una cuestión de estado con la que tirarse los trastos a la cabeza unos a otros, y la capacidad con la que nos mienten o no nos cuentan toda la verdad, que es lo mismo que mentir a medias. Lo peor es que en ambos casos los podemos ver retratados y no causa ningún pudor, ni a los políticos ni a los ciudadanos que a fin de cuentas somos los que los sustentamos.
Las fallas creo que también deberían servir como barómetro político, para medir la temperatura de cada político, el nivel de credibilidad y también el nivel de conocimiento que la ciudadanía tiene de dicho político o lo que trasciende de él.
Afortunadamente no solo los políticos se han visto reflejados en las fallas, hay diversos personajes que también aparecen, incluso alguna comisión como Beniopa ha tenido a bien retratar en su monumento a algunos medios de comunicación como éste, lo que hemos recibido con humor y agrado.
Espero que no tengamos que dejar pasar un año para ver reflejado en las fallas el estado de la plaza del Tirant o similar.

Fitur de nuevo

Escrito por ondanaranjacope 17-01-2017 en Editorial. Comentarios (0)


No debe ser nada fácil presentar una oferta turística cada año que sea revolucionaria, novedosa, destacada, que consiga la aceptación del público y el sector y que consiga cumplir objetivos de forma rápida y visible. Sobre todo si no tenemos claro cuál es nuestro modelo turístico o si caemos en generalidades como “somos destino de sol y playa pero también de mucho más”. Sobre todo porque en esas generalidades, segura estoy, que entran muchísimos de los municipios que acuden a esta feria, al igual que otras muchas ferias.

Claro que, en este caso, como ocurre en otros muchos, mal de muchos acaba siendo consuelo de tontos, o lo que es lo mismo, de nada sirve tener el mismo problema de los demás, porque siempre hay alguien que ha encontrado la solución, o el modelo, o la oferta o la fórmula con la que consigue la atención necesaria en la Feria, lo que se traduce en conseguir turistas y por tanto clientes y así una rentabilidad económica que es lo que se busca en definitiva.

Hemos pasado años renegando del turismo de sol y playa, para ahora rendirnos a la evidencia, nuestro turismo es de sol y playa porque en eso, que además es en lo único en lo que no tenemos ni intervención ni mérito, somos los mejores, o para no pecar de presuntuosa, de los mejores, pero porque la Naturaleza nos ha hecho ese regalo.

Sí, es cierto que existe un importante esfuerzo por parte de las administraciones para conseguir un cuidado especial de las playas, preservando el medio, manteniendo la limpieza, ampliando al máximo los servicios, algo que ya le ha valido a la ciudad de Gandia el premio que recoge en esta edición del Sictec, pero sinceramente, da la sensación que eso no es suficiente, sobre todo cuando vemos que se produce una especie de deriva en las propuestas. El año pasado se eliminaron los conciertos, este año se recuperan los conciertos. El año pasado se presentaba un festival musical, este año se ha eliminado dicho festival, aunque se reconoce que se está esperando la propuesta de una empresa privada para sustituir el festival de Semana Santa por uno en el mes de julio.

Es difícil innovar en FITUR, sobre todo cuando se ha de competir con tantas y tantas ofertas como las que presentan otras provincias, comunidades y países.
Parece que sería más productivo si se trazara una línea de consenso entre todos para saber qué tenemos, qué queremos y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo, turísticamente hablando, claro.

En este sentido, no puedo dejar de hablar de una propuesta, que pese a que no va a FITUR, puede que a algunos les dé la clave. Esta semana se han iniciado los porrats, Oliva ha vivido el suyo con gran éxito de participación y asistencia, pero pese a la importancia de las Calderas, si hablamos de porrats en La Safor, nos hemos de referir al más antiguo, el de Potries, que reconoce el importante esfuerzo que realiza año tras año para conseguir dar a conocer todo lo que son, tienen y hacen. Un esfuerzo que cuenta con la colaboración de todos, desde las asociaciones, los políticos, los restauradores y comerciantes y también los vecinos que saben que durante 15 días han de renunciar a la tranquilidad de sus calles para poder dar a conocer su fiesta. Su alcaldesa decía El Porrat es nuestro FITUR, la posibilidad de dar a conocer a todo el mundo lo que somos y lo que hacemos.

Quizás si nos fijáramos más en este tipo de propuestas y nos olvidáramos de cuestiones partidistas, políticas y particulares, conseguiríamos seguir una línea, que a lo mejor no asciende de forma vertiginosa, pero sí paulatina, lo que nos permitiría tener una continuidad necesaria para mantener nuestros municipios como destinos turísticos ineludibles.