Blog de Onda Naranja Cope

Editorial semanal

Onda Naranja Cope 90.6FM (la Safor)

De calendarios y promesas

Escrito por ondanaranjacope 24-03-2017 en Editorial. Comentarios (0)



Desgraciadamente no es la primera vez que asistimos a situaciones como la que recogemos hoy en portada, una infraestructura, más o menos importante, que antes de estar finalizada se inaugura o se promete su próxima inauguración y vemos cómo pasa el tiempo y no se cumplen las expectativas.
Primeras piedras de edificios que se han ido sucediendo una tras otra sin que el edificio acabe de ver la luz, o como en este caso sin que la plaza se acabe ni se dote de contenido a las casetas que allí hay.
Los vecinos, me consta, están hartos de ver cómo se les promete dotar de contenido la plaza pero eso no llega, lo que propicia que el espacio en lugar de ser utilizado en positivo, acabe siendo un punto negro para la convivencia dado que se han tenido que precintar las casetas para evita que fueran ocupadas.
Me parece lamentable que nuestros políticos sigan cayendo en la promesa fácil, siguiendo al pie de la letra aquél dicho de “prometer hasta meter y una vez metido, nada de lo prometido”, o lo que es lo mismo, nos toman por tontos, como si no tuviéramos memoria y lo que importa sea inaugurar, anunciar, prometer, y cumplir sea algo que no tiene importancia puesto que los ciudadanos no tenemos memoria. Aunque he de reconocer que muchos ciudadanos o no tienen memoria realmente, o les da igual las promesas incumplidas, porque “prefiero que me mientan los míos a que me mientan los de otros partidos”, sobre todo teniendo en cuenta que los ciudadanos están convencidos de que los políticos lo que más y mejor hacen es mentir.
Seguro que hay una explicación lógica y comprensible para tan gran retraso como el que se está sufriendo en esta plaza, algo muy grave dado que las casetas están hechas y al paso que vamos tendrán que volver a hacerlas o remodelarlas el día que definitivamente se decidan a abrirlas. No dudo de la realidad de la imposibilidad, pero creo que los ciudadanos merecemos, como mínimo una explicación pública del motivo por el que no se puede cumplir el anuncio que con tanto interés realizaron hace casi un año del “nuevo” destino de la plaza del Tirant.
Luego nos quejamos de que los políticos han perdido su prestigio, que los ciudadanos no se los creen o que es necesaria una nueva política, pero lo cierto es que esto de no dar explicaciones es algo bastante generalizado, por desgracia en casi todos los políticos.
La pasada semana pudimos ver en las fallas toda una serie de críticas a los políticos en todas las comisiones falleras. No hubo falla que no realizara crítica a los políticos, tanto en el ámbito local como nacional, y en casi todas las críticas coincidían dos aspectos, por un lado la habilidad de nuestros políticos para hacer de cualquier tema una cuestión de estado con la que tirarse los trastos a la cabeza unos a otros, y la capacidad con la que nos mienten o no nos cuentan toda la verdad, que es lo mismo que mentir a medias. Lo peor es que en ambos casos los podemos ver retratados y no causa ningún pudor, ni a los políticos ni a los ciudadanos que a fin de cuentas somos los que los sustentamos.
Las fallas creo que también deberían servir como barómetro político, para medir la temperatura de cada político, el nivel de credibilidad y también el nivel de conocimiento que la ciudadanía tiene de dicho político o lo que trasciende de él.
Afortunadamente no solo los políticos se han visto reflejados en las fallas, hay diversos personajes que también aparecen, incluso alguna comisión como Beniopa ha tenido a bien retratar en su monumento a algunos medios de comunicación como éste, lo que hemos recibido con humor y agrado.
Espero que no tengamos que dejar pasar un año para ver reflejado en las fallas el estado de la plaza del Tirant o similar.

Fallas Patrimonio de la Humanidad

Escrito por ondanaranjacope 10-03-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Vuelven la fallas, pero este año parece que son más especiales que nunca, aunque cualquier fallero les dirá que las fallas son especiales cada año, pero lo cierto es que en esta ocasión, más allá de los sentimientos que puedan provocar, tanto positivos como negativos, a cualquier persona, hay una serie de factores objetivos que nos hacen pensar que este año, sí van a ser especiales.

La declaración que la UNESCO realizó recientemente, reconociendo la fiesta de las fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, parece que no solo ha cambiado la percepción de muchos ciudadanos sobre lo que es la fiesta sino que además está dando un paso más allá dando a conocer esta fiesta más allá de nuestras fronteras. De entrada, gracias al dossier presentado por la Junta Central Fallera, muchos se han enterado que en Gandia tenemos un Museu Faller, que ha sido clave para la declaración, pero además, se está dando un paso más para la regulación y preservación de la fiesta.

Esto puede parecer algo baladí, sobre todo porque de momento, a primera vista al menos, no parece que se vaya a traducir en más dinero, que es lo que en líneas generales nos importa a casi todos, pero lo cierto es que sí se puede traducir en una excusa perfecta para empezar a explotar las fiestas josefinas en su más amplio sentido, desde cultural, tradicional, festivo, gastronómico y evidentemente, turístico.

Algo que se está promoviendo y creo que es fundamental aunque nadie se lo hubiera planteado hasta ahora, es realizar un estudio serio y completo sobre el impacto económico de las fallas sobre la ciudad, en este caso se está planteando para la ciudad de Gandia, pero es equiparable a cualquier municipio que celebre estas fiestas. Tendemos a pensar que ese impacto se reduce a las personas que en mayor o menor medida aprovechan las fiestas para venir de visita, una corta visita que muchos dudan que deje mucho dinero, pero lo cierto es que no es así, las fallas tienen un recorrido económico mucho más allá de la hostelería o el turismo y sobre todo mucho más allá de los cuatro días de fallas.

Claro que también tenemos que tener muy claro que las fallas necesitan de una regulación, no solo por las cuestiones de seguridad, que ya sería bastante, sino también por otra serie de temas como la competencia desleal que se puede realizar en diferentes sectores como la hostelería, los artistas falleros, etc., y sobre todo porque aunque somos una fiesta de calle, hemos de ser conscientes que hay que convivir con los vecinos, los que son falleros y los que no lo son también.

Esta declaración parece que va a hacer que muchos se replanteen su rechazo hacia la fiesta, que otros tengan que ceñirse más si cabe, a las normativas, pero sobre todo, que todos nos esforcemos en preservar y potenciar una fiesta que podría significar mucho para todos.

Claro que, los falleros que estén ahora mismo leyendo esto seguro que están pensando que  todo eso no supone que la fiesta sea más especial, sino quizás más reconocida o respetada, porque esta, al igual que otras fiestas efímeras, son especiales para las personas que las viven y sienten. Y para entenderlo solo hay que mirar a los ojos a las protagonistas indiscutibles de la fiesta que son las falleras, porque es especial para las Falleras Mayores que son el máximo exponente de la fiesta, pero en la misma medida lo es para cada una de las reinas de cada comisión e incluso para cada fallerita sin más, porque la emoción no depende ni de un cargo ni de una declaración.