Para todos

Escrito por ondanaranjacope 16-12-2016 en Editorial. Comentarios (0)


Llega la Navidad y con ella vuelven los buenos propósitos, porque parece que con el inicio del mes de diciembre todos recordamos que debemos compartir, recordar, felicitar, regalar. Es algo que muchos consideramos totalmente injusto, ya que Navidad o mejor dicho, el espíritu navideño debería acompañarnos todo el año.

Estos días vemos cómo proliferan las acciones solidarias, las recogidas de alimentos, juguetes, dinero, promociones para facilitar la vida, en la medida de lo posible, y también acciones que pretenden promover la acción comercial, aquello de aprovechar cualquier oportunidad para generar negocio, teniendo en cuenta que el negocio genera riqueza y siguiendo aquella máxima de que el dinero por donde pasa deja rastro.

En esa línea, la mayoría de los Ayuntamientos y asociaciones de comerciantes locales se afanan en estas fechas en adornar calles, escaparates, comercios y demás, por aquello de combatir el frío que puede hacer más atractivo lo de quedarse en casa y conseguir animar a los ciudadanos a que salgan, paseen y compren, dando así un importante impulso a la economía loca. Gandia también se suma a esa máxima y realiza una ornamentación navideña en sus calles, lo que en esta ocasión ha generado también serias críticas y no por el mayor o menor gusto y acierto de la ornamentación, que para gustos colores, sino por la distribución de los adornos. Vamos, que hay menos bombillitas, menos adornos y menos calles y plazas adornadas, lo que sumado al cierre del tráfico del centro de la ciudad para potenciar el uso peatonal hace que cuando llega la tarde del viernes haya muchas calles tan sumamente oscuras que resulta un tanto tétrico pasear por ellas, lo que no ha tardado en generar críticas, sobre todo por parte de algunos comerciantes sobre las medidas que ha adoptado el ejecutivo local.

Puede parecer una vanalidad, pero lo cierto es que los comerciantes se ven seriamente agraviados por el comportamiento del ejecutivo, ya que la falta de adornos navideños supone que los ciudadanos prefieren pasear y por tanto comprar allí donde hay iluminación y adornos. No se trata de si una calle tiene más que otra, sino de por qué algunas calles sí tienen adornos y otras, colindantes e igualmente comerciales carecen de ellos.

Seguramente muchos estarán pensando que quien quiera adornos, que se los paguen, y seguramente tengan razón, pero por la misma razón, si la Navidad llega para todos, los adornos también deberían llegar para todos o para ninguno, o al menos, que también sería otra propuesta a tener en cuenta, que se consulte en el consejo de comercio o en el de participación ciudadana la conveniencia de adornar la ciudad por Navidad, lo que nos debemos gastar y hasta dónde se considera una calle o plaza como céntrica o comercial.

Entiendo perfectamente a los comerciantes que se sienten agraviados, pero qué quieren que les diga, no me parece que la crítica en las redes sociales, por mucho que sea de agradecer que lo hagan con nombres y apellidos y a cara descubierta, sea la mejor fórmula para conseguir resultados. La Navidad ha de ser para todos, incluso cuando se pretende potenciar la actividad comercial, porque debería de ser para todos por igual..

CARMEN BERZOSA