Blog de Onda Naranja Cope

Editorial semanal

Onda Naranja Cope 90.6FM (la Safor)

Las obras en verano, en la playa y en invierno, en la ciudad

Escrito por ondanaranjacope 19-08-2016 en Editorial. Comentarios (0)


Comenzaba el verano de 2016 y en Cope-Onda Naranja, allá por el mes de junio, les hablábamos de los problemas que, a diario, estaban sufriendo unos vecinos de la calle del Mare Nostrum, en pleno casco antiguo de la playa de Gandia. Ni caso. Hasta que no llegó y publicamos el vídeo de “tacatacataca” del martillo percutor nadie hizo caso a estos oyentes y seguidores de esta casa. Ahí se destapó esa supuesta ordenanza que nunca apareció pero que todos tenían claro que existía o al menos, ese tácito acuerdo para que en temporada alta no se realizaran obras mayores en la playa de Gandia. La empresa, lógicamente tenía los permisos, y el Ayuntamiento de Gandia los había concedido. Pero esto sirvió para preguntarnos si realmente se podían o no hacer obras mayores en temporada estival en la playa. El Gobierno actuó y al menos dijo que, en aras del diálogo iba a tomar cartas en el asunto.

Un mes después, en julio, un vecino de Beniopa que veranea en la zona del parque de Sant Felip, se le ocurrió criticar que a las 7.30 de la mañana las hormigoneras comienzan a trabajar en el depósito de pluviales que hay en la calle Alcoi, en el Grau poco antes de Rosa dels Vents. Pronto recibió un aluvión de críticas. Como si solo aquí el ruido que importara en la playa es el escándalo de los jóvenes y no el de las máquinas perforadoras u hormigoneras. Como si sólo este tipo de ruido diera puestos de trabajo y el otro no. Pero es otro tema.

En este segundo episodio de ruidos por obras en verano, ahora en agosto, se han sumado más vecinos y el PP le ha querido colorear la cara a la alcaldesa Diana Morant diciéndole que ha incumplido lo acordado en el pleno de no autorizar obras públicas en plena temporada turística. El Gobierno de Morant ha respondido que, éstas son necesarias dado que deben estar listas para recibir el próximo 8 de septiembre el final de la etapa de la Vuelta Ciclista a España. Y que no se podían retrasar. No sé si el final de etapa acaba aquí en este depósito de pluviales con badenes en primera línea y calles de alrededor, o si finaliza en la recta del Restaurante Boga en la Nazaret Oliva. No tengo ni idea, pero lo que los vecinos sí saben es el veranito que han tenido que aguantar.

Y ahora es cuando uno se pregunta ¿por qué llevan meses paradas las obras de remodelación del parque Ausiàs Marc en pleno recinto ferial? Cuando la ciudad emigra a la playa y queda solitaria es buen tiempo para acometer este tipo de obras. Si repasan la hemeroteca verán que en octubre de 2015 se dio a conocer las obras. Éstas se iniciaron durante las fiestas de Navidad y Reyes. Y ahí siguen, viendo pasar el tiempo.

Y llegó Fallas y Semana Santa. Luego Comuniones y el verano. Ahora, cuando faltan poco más de tres semanas para que los primeros trailers de la Feria y Fiestas de Gandia aparezcan por el recinto ferial, las obras siguen paralizadas e igual que antes del verano. Eso sí, las obras volverán a la ciudad, como las golondrinas, pero lo harán lógicamente este otoño o este invierno. Así ya no molestarán en la playa.

MIGUEL PÉREZ

Cuando la ley no es para todos por igual pasa lo que pasa

Escrito por ondanaranjacope 05-08-2016 en Editorial. Comentarios (0)

Han sido muchas y cada vez más, las quejas que hemos recibido en Cope-Onda Naranja y en la redacción de este periódico, sobre una situación a la que el Gobierno de Gandia no hace caso. Una situación que, paradójicamente, es publicitada a los cuatro vientos semana sí semana también por parte del ejecutivo gandiense. Y no es otra que la aplicación de la ley, de las ordenanzas, la aplicación de todo aquello que hasta ahora muchos hacían caso omiso o les servía para campar a sus anchas. O eso es al menos lo que se nos quiere transmitir. Se repite por activa y por pasiva que, ahora en Gandia ya no vale el todo vale en Gandia. ¡Y vaya! Semana tras semana se harta el ejecutivo de listar denuncias impuestas en la playa de Gandia.

Y llama poderosamente la atención un aspecto. Mientras a los hosteleros de la playa de Gandia se les manda notificación advirtiendo de la actuación de la Policía Local si sacan los carteles publicitarios de sus menús en las aceras, ocupando la vía pública, el espacio de todos, a otros se les permite todo. Y no es de ahora. Ha sido desde siempre. Pero como quieren hacer ver a la ciudadanía, si hasta ahora era sí ahora es no. Y, aunque sea malsonante coloquialmente pero aceptado por la RAE, de paso encabronar al personal de la hostelería a las puertas de la temporada estival. Ello motivó una agria polémica. Una polémica que el Gobierno de PSOE y Més Gandia zanjó al minuto señalando que la ley, la ordenanza, está para cumplirla. Hasta ahí, aunque no en las formas sí en el fondo, totalmente de acuerdo.

Pero cuando solo se persigue a quien crea puestos de trabajo y riqueza y se deja de lado a quienes sí ocupan y privatizan temporalmente el espacio público, año tras año y verano tras verano, contrasta que el Gobierno de Gandia mire hacia otro lado. Extraña que sí apueste por enojar a los hosteleros pero no quiera enfrentarse al turista que va de listo. Que se persiga el incumplimiento de horarios de terrazas y de ambientación musical y por el contrario, que se permita desde primeras horas de la mañana ocupar kilómetros de franja costera colocando sillas, mesas y sombrillas incumpliendo la ordenanza de Playas.

Y es ahí cuando todos tienen claro que la ley no es igual para todos. Que publicitariamente no se quiere salir en los medios de comunicación por aplicar la ley a los turistas pero sí que se cruje a los hosteleros porque, seguramente algún turista, sí se ha quejado de la molestia que le supone tropezar con el cartel del menú cuando pasea y “pipea” por la playa de Gandia. O todos moros o todos cristianos. No estamos en Padrón (Galicia), el pueblo natal de nuestro compañero de Cope, Pepe Domingo Castaño, y por ello en Gandia no podemos aplicar la ordenanza a unos sí y a otros “non”. Y por eso pasa lo que pasa. ¿Ara qué fem?

MIGUEL PÉREZ