Blog de Onda Naranja Cope

Editorial semanal

Onda Naranja Cope 90.6FM (la Safor)

De medio ambiente

Escrito por ondanaranjacope 24-06-2016 en Editorial. Comentarios (0)


Estamos en los primeros días del verano y esta año más que nunca, estamos especialmente sensibles con la preservación del medio ambiente, con la necesidad de ser respetuosos con nuestro entorno, sobre todo con la marjal y la playa de l’ahuir.

Parece que últimamente, de forma especial, hay que tener una sobre protección para determinadas zonas de Gandia, lo que no seré yo quien diga que está mal, pero creo que todo, llevado a los extremos es malo.

Hay que preservar y proteger l’Ahuir, estoy completamente de acuerdo, pero hay que ver cómo se hace y sobre todo a costa de quien se hace. Hay que tener claro que la protección no ha de significar prohibición, porque de poco nos va a servir tener un espacio natural virgen si no podemos disfrutar de él más que sabiendo que está ahí. Seguro que para poder disfrutarlo adecuadamente todavía nos falta mucha educación, sobre todo cívica para no destruirla, pero creo que no podemos protegerla a base de meterla en una urna de cristal.

Esta preocupación extrema por la duna y la marjal, contrasta con la poca preocupación que tenemos y demostramso por otros aspectos que creo son doblemente alarmantes, por un lado porque nos preocupa poco, al menos a aquellos a los que no nos afectan directamente. Me refiero a la problemática con el agua en la urbanización de Monterrey, una problemática que desgraciadamente no es nueva, pero sí debería ser preocupante y sobre todo vergonzante.

Los vecinos de esta urbanización tienen grifos de agua en sus casas, como es normal, pero los tienen casi de adorno, ya que el agua que sale por ellos no es potable ni apta para el consumo. Bueno, para ser exactos, no es apta para el consumo en personas que tengan algún problema de salud, ni tampoco para personas mayores, bebés, lactantes o mujeres embarazadas, y aunque sí es posible el consumo humano de la misma, no se recomienda el mismo para ninguna persona, ni siquiera su uso para cocinar dado que los niveles de nitratos que presenta sobrepasan con creces los límites sanitariamente recomendados.

Ante esto, la administración, es decir, el ayuntamiento del Real de Gandia, que es de quien depende la urbanización, se ha limitado a comunicar a los vecinos, colgando un escrito en la entrada de la urbanización, donde advierte que no se recomienda el consumo del agua, pero no se ha hecho nada más.

Es más, los vecinos, que se ven obligados a utilizar el agua embotellada, han pedido a la compañia sumistradora que no les cobre el agua que les proporciona como potable, sino que la cobre como de riego, ya que es para lo único para lo que sirve, pero la compañía no atiende sus demandas, a pesar de que existen análisis oficiales que demuestran que los vecinos tienen razón en sus quejas y en sus demandas.

Será, digo yo, que eso no es una cuestión del medio ambiente, que preservar la utilización del recurso más necesarios que tenemos, el agua, no es algo que valga la pena, o al menos no es algo que proporcione titulares provechosos ni votos en las urnas, y claro, debe ser que como afecta a pocas personas no vale la pena enarbolar luchas ni campañas.

Será que el chorlitejo negro, el escarabajo de playa o determinadas plantas de la duna son más importantes proteger que los pocos vecinos de Monterrey.




CARMEN BERZOSA

De campeones

Escrito por ondanaranjacope 10-06-2016 en Editorial. Comentarios (0)

Este año pensaba, sinceramente, hablarles sobre las novedades del Concurso, de cómo nos había ido, porque he de reconocer sinceramente que hay opiniones para todos los gustos, y más adelante lo comentaré, pero tristemente en esta ocasión he de hablarles de las consecuencias de los premios. Tristes consecuencias porque lamentablemente en esta sociedad no estamos preparados para que la realidad supere nuestras expectativas.
Espero que muchos de ustedes no sepan de lo que estoy hablando, por eso me voy a explicar. El restaurante ganador del Concurso de la Fideuà fue el Boga, de la Playa de Gandia. Un establecimiento que abría sus puertas hace ahora un año y que lo hacía de la mano de la Fundación Espurna con el objetivo de hacer realidad la integración de  los chicos y chicas de Espurna en un negocio real, con personal de cara al público y con todo lo que supone un establecimiento de hostelería como cursillos, formación, manipulador de alimentos, etc.
Reconozco que puede llamar la atención que sea este restaurante el ganador de la Fideuà, porque es un proyecto arriesgado, pero de ahí a las acusaciones claras que se han hecho, sobre todo en las redes sociales de “amaño” para que fueran ellos los ganadores, creo que se va un mundo. Ni los demás se han dejado ganar, ni el jurado ha sido comprado, coaccionado o recomendado, ni el notario se ha dejado liar para camuflar el resultado. Simplemente, el restaurante Boga cocinó la mejor de las Fideuà que se presentaron a concurso el pasado miércoles. ¿Tanto les extraña?, ¿no nos llenamos la boca con la integración, la igualdad y la capacitación? ¿por qué no nos creemos que en la discapacidad está la capacidad?. Creo que se trata de mentes estrechas y resentidas las que hacen esas acusaciones, amén de ser unos desconocedores de la naturaleza de Espurna, la integridad del concurso de la Fideuà y el personal que cocinó la fidueà ganadora y la comida que magistralmente sirven en Boga.
Seguramente si supieran que el cocinero no solo es de reconocido prestigio, sino que además proviene de una familia estrechamente vinculada a la hostelería y hotelería en Gandia y además muy vinculada a la Fideuà de Gandia, la cosa cambiaría, aunque no tendría por qué. Emilio Miguel Moratal ha sido el justo ganador del concurso. Por cierto, que si fuera un cocinero con discapacidad, no dejaría de ser creíble el premio de la Fideuà.
Otra cosa es el formato que este año se le ha dado al certamen. Una edición en la que se decía que se abría al público, aunque abierto al público lo ha estado desde hace años, lo que no era abierto era la comida de la entrega de premios, que se ha eliminado este año. Además se complementaba el concurso con una feria de productos gastronómicos, que se podían degustar con la compra de los correspondientes tiques. Una vez finalizado el concurso, lo cierto es que hay opiniones para todos los gustos. Algunos, entre ellos el Ayuntamiento, consideran que el certamen ha sido todo un éxito, con más participantes que nunca y sobre todo con mucho público que en algunos momentos casi llenó el recinto. Otros, los profesionales sobre todo, consideran que el concurso ha perdido toda su identidad y que ahora ya no es un concurso gastronómico de prestigio, sino una feria gastronómica más de las que se celebran a lo largo y ancho de la Comunidad Valenciana, por lo que muchos son los que se cuestionan el volver a participar en este formato.
De momento es pronto para valorar, pero creo que el actual modelo dista mucho de ser lo que debe ser un concurso gastronómico de nivel que ha conseguido sobrevivir 42 ediciones. Hay que ver si ahora la organización, que este año ha tenido que luchar contra viento y marea, es capaz de superar las adversidades y organizan el 43 concurso. Espero sinceramente que así sea


CARMEN BERZOSA