Blog de Onda Naranja Cope

Editorial semanal

Onda Naranja Cope 90.6FM (la Safor)

En espera

Escrito por ondanaranjacope 26-06-2015 en Editorial. Comentarios (0)

Esperando, seguimos esperando. Esperando que se conforme el nuevo gobierno, que se pueda conocer con exactitud la deuda del Ayuntamiento de Gandia, las soluciones económicas que nos presenta el Ministerio para salir de este negro y profundo pozo en el que parece que estamos sumidos.

Lo cierto es que han pasado ya quince días desde la sesión de investidura que proclamó, por sorpresa para muchos, como alcaldesa de Gandia a Diana Morant con el apoyo en el gobierno de Més Gandia y en la oposición de Ciudadanos, y lo cierto es que salvo que Diana Morant es la alcaldesa y Lorena Milvaques será la primer teniente de alcalde o Vicealcaldesa, como parece que se ha puesto de moda ahora llamarla, se sabe poco o nada más.

Cada día nos desayunamos con nuevas medidas, pero lo cierto es que son medidas un tanto inciertas y dubitativas, con corto recorrido y que están generando una gran incertidumbre en muchos ámbitos. Ayuda poco a mejorar la situación el hecho de que no seamos capaces de ponernos de acuerdo, entiéndase que es un plural mayestático, en casi nada. No podemos saber cuantos trabajadores hay en IPG, porque dependiendo de a quién le preguntes las cifras son dispares. Según el gobierno trabajan en IPG más de 80 trabajadores, de los cuales la mitad son fijos y tendrán que ser despedidos con el correspondiente pago de indemnizaciones, pero el PP asegura que son 60 los trabajadores y adscritos a servicios claves como el de la Bici, la Grua, etc., pero Ciudadanos da una cifra de trabajadores de IPG de 132 personas, vamos, una horquilla lo suficientemente grande que, sinceramente, da mucho que pensar. Claro, que nos centramos en lo que debemos, en quienes trabajan y en qué condiciones para nosotros, pero se nos quedan otras muchas cuestiones por dirimir a la espera de saber quién ha de decidir. Cuestiones como las turísticas.

Acabamos de celebrar San Juan en Gandia, uno de los años en que el sector turístico y hostelero han mostrado su malestar por la poca afluencia de público a los establecimientos y a la playa, pese a que el gobierno se muestra satisfecho de la celebración porque se ha cumplido con la tradición  y se han ahorrado 16.000 euros. Tampoco sabemos qué va a ser de la programación turística estival, pendiente de ver si se mantiene la animación o se suspende. No sabemos nada de los conciertos, que siguen esperando una respuesta, pero además seguimos sin saber tantas y tantas cosas que nos encontramos esperando.

Sí, seguro que es mejor planificar de forma adecuada a tomar decisiones precipitadas, pero lo cierto es que pese a los esfuerzos de este nuevo gobierno de mostrar lo contrario, lo cierto es que da sensación de que la ciudad está esperando a que se empiecen a tomar decisiones, una espera que lejos de ser dulce, empieza a ser desesperante y sobre todo preocupante, porque de una manera o de otra tendremos que empezar a poder saber dónde estamos.

Seguramente esto sea producto de un pacto cerrado a dos horas del pleno, pero lo cierto es que no podemos esperar mucho más si no queremos ver cómo esta espera nos afecta irreversiblemente.

CARMEN BERZOSA

De pactos

Escrito por ondanaranjacope 19-06-2015 en Editorial. Comentarios (0)

El pasado sábado se constituían casi todos los ayuntamientos de la comarca de la Safor, y digo casi todos porque estamos pendientes de que se pueda llevar a cabo la sesión de investidura en Tavernes de la Valldigna, y lo cierto es que no fue precisamente una jornada tranquila en muchos de los municipios.

Lo cierto es que esa intranquilidad la generaban, más que los pactos, creo yo, los movimientos de última hora. Vamos, que no es lo mismo que desde un principio sepas lo que va a ocurrir en tu municipio que encontrarte con sorpesas como las vividas en muchos de los municipios de la Safor.

Algunos municipios, pese a no tener cerrados los pactos, esperaba que se cerraran en las últimas horas, porque parecía que era lo más natural, pactos entre partidos del mismo espectro político, vamos, partidos de izquierdas que pactan entre sí, como por ejemplo en Beniarjó o incluso en el Real de Gandia, pero las cosas se complican cuando se producen pactos multipartitos en diferentes municipios y sobre todo cuando se producen movimientos de última hora.

Creo que la conmoción que se ha producido en muchos municipios no tiene nada que ver con los pactos o los participantes de los pactos, sino con el hecho de que no estamos todavía acostumbrados a los pactos, a que no manda quien gana las elecciones salvo que lo haga con mayoría absoluta, tendemos a pensar que si yo tengo uno más que tú, es más que suficiente para que yo tenga la sartén por el mango y no nos paramos a pensar que a veces, esos pactos son lo que propicia el sistema electoral que tenemos actualmente y que nos parece tan perfecto cuando nos permite gobernar y tan imperfecto cuando permite que nos arrebaten la vara de mando cuando ya la rozábamos con la punta de los dedos.

Hecha esta salvedad, y viendo el vuelco que se ha producido en la comarca de la Safor con los pactos electorales y las alcaldías que se han conformado, sigo pensando que los pactos no son ni de lejos lo mejor para la democracia, salvo que se conformen pactos que permitan gobernar sin mayorías absolutas, porque ahora que se habla tanto de la voluntad de  cambio de los votantes, parece que ese cambio cada uno lo interpreta a su manera.

Y es relativamente lógico que cada uno interprete esa voluntad de cambio según le interesa, porque mientras unos consideramos que esa voluntad habla de acabar con las mayorías absolutas y propiciar gobiernos en minoría que necesiten del diálogo y el consenso para poder tomar decisiones importantes para la ciudad, otros entienden que esa voluntad de cambio a lo que se refiere es a que dejen de gobernar unos para que gobiernen otros con pactos cerrados que propicien mayorías absolutas pactadas en los despachos.

Creo que el diálogo es lo mejor, pero también estoy tristemente convencida que no estamos preparados todavía para poder llevar a cabo ese tipo de política, nos sigue cegando en muchas ocasiones las siglas y los estereotipos y eso hace que estemos más cómodos con mayorías absolutas, aunque sea a base de pactos, que con gobiernos en minoría que nos obliguen a dialogar y consensuarlo todo.

Tendremos que esperar a ver qué ocurre en la comarca con todos estos municipios que han cerrado pactos y acuerdos de gobierno, con los que tienen mayorías absolutas desde las urnas, las que las han conseguido con los pactos y los que tienen mayorías simples, sobre todo porque ya se empiezan a oir serios rumores de mociones de censura en diferentes municipios, por lo que nos puede esperar una legislatura más que movida.

CARMEN BERZOSA


Mareando la perdiz...

Escrito por ondanaranjacope 12-06-2015 en Editorial. Comentarios (0)

No, no está siendo esta una semana positiva para Gandia, y es que si no nos podíamos quitar de encima el cartelito de Shore, después de aquel desafortunado reallity del que salieron unos cuantos personajes que siguen pululando por los diferentes programas de televisión mostrando cuerpo, músculo y poca o nula formación y cultura, lo cierto es que esta semana cambiamos el cartelito de Shore por el de Corruptos.

No creo que sea el mejor calificativo, porque además no se asocia a una persona o a un partido, sino a una ciudad que pretende ser, entre otras cosas, referente turístico.

El de corrupto, es un cartel que una vez te ponen es muy difícil de quitar, y sinceramente he de reconocer que en muchas ocasiones cuando el río suena, agua lleva, que dice el refrán, pero en otras muchas, ante la vileza y desprecio total con el que actuan algunos, a una se le olvida el motivo principal de la disputa para criticar las formas y sobre todo las mentiras.

¿De qué sirve una mentira que tiene menos de una hora de vida?. Eso mismo nos preguntábamos muchos cuando el martes, ante la presencia de la Guardia Civil en Gandia asistimos a declaraciones oficiales del todavía portavoz socialista de Gandia, Vicent Mascarell, asegurando que se estaba interviniendo el Ayuntamiento de Gandia, que se estaban registrando las dependencias municipales, que el alcalde estaba retenido en su despacho y que los funcionarios estaban destruyendo material informático, discos duros fundamentalmente, para intentar ocultar pruebas. Y luego resulta que no hubo intervención, ni registro, ni retención ni destrucción alguna. Pero claro, parece que se trata de marear la perdiz, sobre todo en un momento tan convulso como el que estamos viviendo en el ámbito político en general y en la ciudad de Gandia en particular.

Una mentira no es nunca la solución, pero cuando se vierte en el oído adecuado y en el horario adecuado, aunque no tenga un largo recorrido temporal sí lo tiene moral y al final acaba socabando todos los principios y acaba generando desconfianza en casi todos. Lo peor es que cuando se comprueba que es una mentira tras otra, no se obtiene rectificación, como mucho lo que se consigue es algo así como “bueno, si hoy no es verdad, ya lo será otro día”.

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale y algunos consideran que también en la política todo vale. Creo sinceramente que no es así, ni siquiera cuando se utilizan las mentiras como arma arrojadiza contra el adversario político y sobre todo como medida de presión para los que se quiere que se conviertan, a toda costa, en socios de un gobierno tripartito en aras de la “decencia”.

¿Desde cuando es decente mentir descaradamente, a sabiendas de que se miente, buscando como justificación el lema maquiavélico de “el fin justifica los medios”?

Miren, yo creo que en el caso Púnica, seguramente algún indicio tiene el juez y también la Guardia Civil, cuando solicitan documentación al Ayuntamiento de Gandia, documentación de los últimos 10 años, es decir 4 populares, 4 socialsitas y plataforma y 2 socialistas y compromis, por lo que algo se debe estar haciendo mal desde hace mucho tiempo en nuestra ciudad.

Me da igual si lo hizo mal uno u otro partido, pero lo cierto es que en esta ocasión, todos los que tomarán posesión de su cargo el próximo sábado tienen mucho que ver en la situación por la que se nos investiga, de una u otra manera, y creo que en lugar de marear e incendiar, se debería, con la mayor serenidad posible, buscar una solución y sobre todo depurar responsabilidades. De todos, porque ya está bien de tener que ver y vivir estas situaciones de acusaciones sin documentos y desmentidos constantes, porque parece la pataleta del niño que como no consigue lo que quiere ganándoselo con un comportamiento ejemplar, lo intenta a base de ruido y escándalo, sin darse cuenta que esa actitud a quien más perjudica es a él mismo.

CARMEN BERZOSA


De Fideuà

Escrito por ondanaranjacope 05-06-2015 en Editorial. Comentarios (0)

Es uno de los eventos sociales, gastronómico y turístico más importantes del año que se celebra en la Ciudad Ducal. Y lo es no solo porque vienen a competir restaurantes y restauradores de toda España y parte del esxtranjero, sino porque gracias a su empeño y continuidad se ha convertido en uno de los certámenes más veteranos del territorio español y además uno de los más prestigiosos. Vamos, que rara es la edición en la que la organización no haya tenido que limitar la participación y el aforo de los asistentes porque es imposible dar respuesta a todas las solicitudes.

Este año se afrontaba la 41 edición y se mantenían algunas premisas, como limitar el número de participantes a un máximo de 25 y celebrarla la primera semana del mes de junio, pese a que eso hace que se celebre con el Ayuntamiento y otras instituciones en funciones, pero también, y de la mano de la nueva directiva recientemente nombrada, de la Asociación Cultural y Gastronómica Fideuà de Gandia, se presentaban algunas novedades, digamos que arriesgadas, como el dividir el certamen en dos lugares diferentes y muy alejados el uno del otro, ya que la primera parte se celebraba en la Playa Varadero, frente al Puerto y la Lonja de Gandia y la segunda parte en el centro de la Playa de Gandia, cambiando también su ubicación habitual para celebrarse en el Hotel Safari.

Sorprendentemente, la parte más arriesgada, la que se cambiaba de ubicación y suponía una arriesgada apuesta, la del Grau, funcionó a la perfección. El entorno fue magnífico, la entrada controlada y sin aglomeraciones, la terraza con las casas colaboradoras fue una auténtica delicia, el lugar en el que se ubicó a los cocineros para elaborar la Fideuà de concurso, inmejorable y el espacio reservado a los medios de comunicación, magnífico como nunca lo había sido. Todo esto hacía presagiar que el resto de la jornada funcionaría a la perfección, pero quizás porque nos habíamos dejado llevar por el espejismo de la primera parte o porque en el hotel todo fue de mal en peor, lo cierto es que no se nos pudo quedar peor sabor de boca.

Una comida que se alarga más de 4 horas y finaliza de forma precipitada. Unos premios que se entregan con el sonido de fondo de los platos entrechocando entre sí por ser retirados con premura de las mesas por los camareros para poder servir el café antes de que acabe el acto. Una megafonía que no funciona, unos medios de comunicación que fueron dejados de lado, a los que se ninguneó y despreció, no sabemos si por ser locales o simplemente, y quiero pensar que por falta de previsión.

No me puedo creer que este año, que se había previsto una serie de cambios importantes para dar la sensación de frescura, proximidad y seriedad, se haya producido una desorganización tal, sobre todo en aquello que no debía haber fallado porque era lo que se repetía con respecto a años anteriores.

Nunca antes había visto tanto grito y prepotencia por parte de determinadas personas que al ver que que le iba el acto de las manos decidió la táctica del cobarde, echar las culpas a todos de malas formas y no asumir la responsabilidad.

No quiero pensar que esto sea algo de toda la directiva, ya que con muchos de ellos tengo, no solo contacto, sino también confianza y amistad. Prefiero pensar que ha sido la inexperiencia de quien cree ser maestro de todo y estar en posesión de la verdad por lo que se ha olvidado de la importancia de la humildad y sobre todo de la experiencia.

Innovar está muy bien y la prueba de ello es que la primera parte funcionó muy bien, pero también es cierto que uno no puede dejar de lado a las personas con experiencia y pensar que todo funciona solo, que no hace falta repasar ni supervisar y que todo saldrá, “como siempre” por efecto de birli briloque.

No, la cosa no funciona así, los experimentos se hacen con gaseosa, no con un producto que está comprobado que funciona y que además se está luchando constantemente para que sea el emblema turístico y de calidad de Gandia y la Safor.

Espero que lo acontecido sirva de experiencia para el próximo año y se aproveche lo bueno, lo que funcionó y se recupere lo que ya era un éxito y este año ha fallado porque sigo pensando y creyendo que necesitamos nosotros más a la Fideuà de lo que ella nos necesita a nosotros.


CARMEN BERZOSA