Blog de Onda Naranja Cope

Editorial semanal

Onda Naranja Cope 90.6FM (la Safor)

De celebraciones

Escrito por ondanaranjacope 05-10-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Esta semana no me queda más remedio que hablarles de celebraciones porque es lo que está marcando nuestra actualidad, y casi me atrevería a decir nuestras vidas.

Por un lado la celebración de la Fira i Festes de Gandia que ha tenido una breve crítica por parte de la oposición, y es bastante lógico sobre todo teniendo en cuenta que se ha mantenido el mismo modelo que hace años, eso sí, con menor presupuesto y por tanto menos actividades, pero siguiendo lo hasta ahora establecido. Lo más destacable, seguramente, sea que este año no ha llovido y la meteorología ha acompañado casi todo el tiempo.

Eso sí, quizás por estar inmersos en la celebración de la Fira i Festes no hemos vivido de la misma forma que en otras zonas e incluso otros pueblos de la Safor la celebración, o mejor dicho, la no celebración del referéndum ilegal de Cataluña. Un tema del que hay todavía mucho que opinar, pero del que seguro están ustedes, al igual que servidora, más que hartos y por ello me limitaré a decir que estamos en un estado de derecho en el que la ley ha de ser igual para todos, si ustedes infringen la ley, ya saben lo que les pasa ¿no?..., pues eso. Si consideran que la ley está mal hecha, nuestra democracia tiene mecanismos para cambiar la ley, pero claro, para poder hacerlo hay que ser mayoría. Es lo que tiene la democracia.

La tercera de las celebraciones es la del próximo 9 d’octubre, el día de los valencianos.

Somos un pueblo diferente, con todas las connotaciones que ustedes quieran ponerle a lo de “diferentes”. Celebramos nuestra fiesta con una mezcla de orgullo y vergüenza porque la mitad no sabe si lucir los símbolos y la otra mitad prefiere cambiarlos por otros, que serán muy sentimentales, no digo yo que no, pero no son los institucionales.

A pesar de esta situación, y quizás movidos por esa desazón en la que nos hemos instalado por el “problema catalán”, este año no estamos viendo, al menos de momento, una gran polémica por las celebraciones. Es más, diría yo que es el año en el que más bajadas de la Senyera se están programando y procesiones cívicas y más nacionalistas se oyen hablar de celebraciones con nuestro himno y nuestra bandera. Será seguramente por aquellos de que “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”, pero lo cierto es que lo que desde hace muchos años se ha vivido como algo desvaído, sin grandes fiestas ni anuncios, escondiendo los símbolos y como un mero trámite, este año parece que empieza a perder la vergüenza y se empieza a vivir más intensamente.

Sí, ya se que muchos me dirán que en Valencia hay una tradición importante con la Senyera y la procesión cívica, algo que se pretendió implantar la pasada legislatura en Gandia y no ha tenido continuidad en esta, pero lo que en el Cap i Casal es fervor, en la Safor ha sido siempre, o casi, un problema. Pero como no hay mal que por bien no venga, parece que por fin nos hemos dado cuenta de que fracturar la sociedad no trae nada bueno.

Les deseo que pasen ustedes una magnífica celebración del 9 d’octubre como día de los Valencianos y de paso, alarguen el fervor patrio y las celebraciones hasta el 12 de octubre, que además de un largo puente, en esta ocasión nos puede traer una situación inusitada en España con diversas manifestaciones públicas de amor por España que se están haciendo visibles con infinidad de banderas colocadas por doquier en apoyo a los que hasta ahora han querido o tenido que permanecer silenciosos y como reivindicación de esta España nuestra.


Vamos de Feria

Escrito por ondanaranjacope 29-09-2017 en Editorial. Comentarios (0)


Llega un año más la Fira i Festes de Gandia, este año de nuevo adaptando las fiestas al fin de semana más cercano al 3 de octubre, con lo que la festividad local pasa del 3 al 2 de octubre, todo ello para propiciar que las fiestas puedan convertirse en un largo fin de semana y eso propicie la diversión de cuantos más gandienses mejor, y sobre todo, que el turismo y el comercio lo puedan aprovechar al máximo.

Este año la Fira sigue el mismo modelo que años anteriores, aunque es cierto que se recuperan algunas “tradiciones” por llamarlo de alguna manera, como la de tener un concierto central organizado por una empresa particular de un artista de reconocido prestigio o taquilla y que vuelve a ser de pago, con lo que el problema del aforo reducido se suaviza con el precio de las entradas.

Otra de las tradiciones que se recupera, si es que se había perdido es la de ir al teatro, este año son especialmente buscadas las entradas porque además de la calidad de los espectáculos programados, serán las últimas actuaciones en el Serrano, al menos durante este año porque el Ayuntamiento lo va a cerrar para prepararse de cara a la gestión pública del mismo ya que el contrato con la actual gestora finaliza y desde el consistorio no han querido mantener la gestión privada ni tampoco establecer una combinación de gestión mixta que permitiera que las puertas del teatro no se cerraran. Como ocurre siempre, las puertas sabemos cuándo se cierran, pero no tenemos certeza sobre cuando se volverán a abrir, lo que hace que se soliciten más las entradas.

Pero lo que se sigue manteniendo es el inicio de las fiestas con el Tio de la Porra, figura que ahora quieren apropiarse tantos municipios y de la que creo que lo importante no es ni siquiera de dónde es, sino la alegría que infunde en los más pequeños cuando oyen el retumbar de los tambores llegar a sus coles para anunciarles que las fiestas empiezan.

Vamos a volver a tener espectáculos de calle de reconocido prestigio y valía y como dice el concejal de cultura, Joan Muñoz, actividades diversas y para todos los gustos y públicos.

Yo les recomiendo, si tienen ocasión, que no se pierdan otra de las tradiciones de la Fira i Festes, la exposición de la Marquesa, que este año protagoniza Antoni Durà con sus cuadros dedicados a los útiles de pintor que le han acompañado durante toda una vida dedicada al arte.

Habrá mercadillos, chucherías, tenderetes varios y diversos, espacios gastronómicos, culturales, teatro de calle, música y sobre todo, este año se prevé que la climatología acompañe con buenas temperaturas y nos ayude a disfrutar de un largo fin de semana festivo en el que también tendremos atracciones de feria con ese inconfundible sonido de feriantes y el olor a manzanas de caramelo, algodón de azúcar y barquillos con mistela.

La Fira marca el inicio del curso, o lo que es lo mismo, el final del verano y del tiempo de descanso para volver al 100% a las obligaciones de cada uno, lo más pequeños vuelven al cole a jornada completa, los mayores todos ya incorporados al trabajo y los políticos, si este lío de Cataluña lo permite, volverán a iniciar su temporada con la vista ya puesta en las próximas elecciones pese a que estamos a mitad de legislatura.

En todo caso, dicen algunos que esta Fira tendrá algo más especial por ser la de la capitalidad cultural valenciana, aunque yo creo que será especial, como siempre lo es porque nos retrotrae a otras épocas, a otras edades y a otras prioridades.


CARMEN BERZOSA


Cuestión de distancia

Escrito por ondanaranjacope 15-09-2017 en Editorial. Comentarios (0)

Siempre se ha dicho que el Santo, cuanto más lejano, más milagroso y algo así debe pensar nuestro gobierno municipal en algo en lo que se muestran tan sensibles como el patrimonio.

Durante los últimos meses estamos asistiendo a toda una serie de noticias con respecto a la permuta de terrenos y propiedades entre el Ayuntamiento de Gandia y el Arzobispado de Valencia o incluso otros propietarios más anónimos para preservar y conservar edificios como la Ermita de Sant Vicent, la Torre dels Pares o la Ermita de Marxuquera, mientras que otros edificios de un relevante y reconocido valor histórico, como la capilla de l’Asunción, está olvidada y cada vez más deteriorada.

Es algo que resulta curioso y un tanto incomprensible, si no es porque pese a ser una capilla que tal y como relatamos en este número, es de relevante valor histórico y se encuentra situada en el centro histórico de la ciudad, pero por estar un tanto escondida, sin elementos en la fachada que delaten lo que hay, o mejor dicho, debe haber en el interior, pasa desapercibido para los transeúntes y ciudadanos.

Es, al igual que otras piezas destacadas de nuestro patrimonio, una propiedad particular, pero lo cierto es que el Ayuntamiento tiene desde hace una década un expediente para iniciar los trámites que permita recuperar para todos los ciudadanos la capilla, un expediente que está durmiendo el sueño de los justos, a tenor de lo que podemos apreciar.

Seguro que poder adquirir la capilla es costoso, incluso burocráticamente, farragoso, pero creo que dado el valor histórico y artístico de la misma, sobre todo cuando se nos insiste tanto en la importancia de nuestro patrimonio como recurso cultural y sobre todo turístico, valdría la pena hacer el esfuerzo e invertir en él.

Supongo que es cuestión de prioridades, es mucho más llamativo y vistoso decir que se ha recuperado una ermita que está en un lugar muy visible, un edificio que todo el mundo puede ver cómo le afecta el paso del tiempo, que recuperar otro que casi nadie sabe que está ahí y que además hay que mirar hacia arriba para darse cuenta que ahí hay algo distinto.

Llama poderosamente la atención la envidia con la que hablan algunos de nuestros representantes sobre el patrimonio que hay en otras ciudades, como por ejemplo en Fano, municipio italiano con el que nos queremos hermanar, mientras que el que tenemos en casa lo dejamos perder de forma inevitable.

Seguro que alguno de ustedes se está preguntando ahora aquello de ¿no sería mejor que fueran sus legítimos propietarios los que se hagan cargo de mantener en perfecto estado la capilla hasta que se tome una decisión sobre la misma?, efectivamente sería lo conveniente, pero pese a que existen instrumentos legales suficientes para conseguir que la capilla se mantenga en un estado apropiado, también requiere de una dedicación por parte de la administración para localizar, requerir, obligar, etc.

Seguramente el problema fundamental es que estamos muy acostumbrados a que el patrimonio no sea cosa nuestra. El tema de la propiedad, la preservación y conservación, sobre todo cuando no hay una contrapartida económica directa, es algo que todavía no tenemos muy asumido, y creo que es una auténtica pena.


CARMEN BERZOSA

Regular los Vehículos de Movilidad Personal en Gandia

Escrito por ondanaranjacope 17-08-2017 en Editorial. Comentarios (0)



Poco a poco han ido proliferando. Primero como regalo de Reyes o Cumpleaños y últimamente como modelo de diversión. Se trata de los artefactos eléctricos, desde patinetes unipersonales hasta motocicletas, que van llenando poco a poco las calles de Gandia y, sobre todo, la playa durante este verano. Es cierto que desde hace un par de años ha habido un aumento considerable directamente proporcional a la disminución de la educación vial para conducir los mismos.

Pitos, juergas, móviles en la mano, invasión de carriles, en sentido prohibido… parece que todo vale para utilizar estos vehículos que ya han comenzado a generar las primeras críticas entre los peatones y turistas. Y como suele ocurrir en este tipo de casos, el legislador llega tarde y mal.

La playa de Gandia se ha convertido en un auténtico circuito de carreras de motos eléctricas que, haciendo sonar sus bocinas, advierten a todo quisqui que tiene la obligación de apartarse. Y como suele ser habitual en la mayoría de casos se trata de jóvenes que circulan en ellos por pura diversión. Peor es el caso cuando padres llevan a sus hijos o mascotas entre las piernas a bordo de estos chismes.

Este verano ya se ha abierto el debate sobre la regulación de estos vehículos pero parece ser que la administración mira para otro lado lo que contrasta a veces con la rapidez en legislar otros menesteres. Así pues, habría que copiar a la alcaldesa Ada Colau quien, a golpe de decreto, plantó cara a lo que estaba siendo un desmadre en su utilización por Barcelona y también por sus playas. Un decreto dado que las competencias son municipales y, más tarde, con tranquilidad y asesorados por expertos su homóloga en Gandia, Diana Morant, comenzar a ver qué ocurre con estos vehículos de movilidad personal y qué encaje tiene en una ordenanza.

Esperemos que lo que resta de verano no tengamos que ser noticia por algún incidente entre moteros eléctricos y turistas como antaño ocurría con los manteros y la policía siendo apoyados los primeros y jaleados los segundos. Cuando un artefacto eléctrico de estos, conducido por un joven que pueda o no ir ebrio, atropelle a alguien en pleno paseo Marítimo Neptuno será tarde para actuar y legislar. Y sí. Es competencia municipal y por eso no se debería dejar el tema para largos meses, habida cuenta que ya comienzan a proliferar también durante el invierno por el paseo de las Germanies y la calle Major. Muchos peatones, seguramente lo agradecerán. Un servidor, uno de ellos.


Miguel Pérez.


El otro “turismo”

Escrito por ondanaranjacope 03-08-2017 en Editorial. Comentarios (0)



Ya lo denunciábamos hace unos meses, la situación que están viviendo los vecinos de Kentucky no tiene visos de aguantar mucho más tiempo.

La urbanización se encuentra en la Playa de Gandia, junto a la marjal, en una ubicación idílica pese a estar dividida por la Nazaret – Oliva. Su entorno, las construcciones de baja densidad y su entorno natural hace que sea una zona idílica, si no fuera porque la urbanización de la zona ha sido, como casi todas, conflictiva y porque la crisis golpeó a la urbanización en plena fase de construcción y eso ha hecho que muchas de las casitas o chalets unifamiliares hayan quedado vacíos.

Esto ha sido aprovechado por muchas personas que han decidido ocuparlas y vivir en ellas.

Ya se que muchos estarán pensando aquello de: “ si no tienen casa y pueden vivir en unas casas que no tienen dueños, ¿por qué no?”, y seguramente no estaría en contra de la medida si las viviendas no tuvieran un propietario legítimo, pero sobre todo si no fuera porque las personas que ocupan estas vivienda son plenamente conscientes de que no son suyas y por tanto no solo no hacen nada por cuidarlas, sino que hacen justo lo contrario. Acumulación de basuras, destrozos en las propiedades, alborotos, peleas, enfrentamientos con los vecinos que legítimamente viven en la zona y todo esto ante la falta de solución por parte del Ayuntamiento.

Se había anunciado la posibilidad de actuar, los vecinos confiaban en que así fuera, evitando robos e inseguridad en la zona, pero lo cierto es que no se ha cumplido y ahora, con las altas temperaturas, la llegada de turistas a la Playa y el aumento de población, la situación se ha convertido casi en límite y la zona parece un polvorín a punto de estallar.

Todo esto en una época ya de por sí complicada por el aumento de la población y también por el tipo de turismo que recibimos.

Dicen que no se trata de llenar la playa, sino de conseguir que el turismo que venga sea de calidad, dejando una buena cantidad de dinero en su estancia, y ahí es donde no cuadran determinadas actitudes.

Se arremete contra el turismo denominado de “borrachera”, es decir, el grupo de jóvenes que viene a Gandia a pasar un fin de semana de desenfreno y se busca un turismo familiar y si se enfocara bien, no me parecería tan mal. No, no estoy de acuerdo con fomentar el desenfreno y consumo desmedido de alcohol y demás entre los jóvenes, pero parece que nadie se ha percatado de que son grupos de jóvenes que, si bien es cierto vienen sólo dos o tres días, su gasto medio por persona es más que elevado, llegando a superar los 400 euros en un fin de semana. El turismo familiar que recibimos actualmente consiste en hasta tres autobuses por domingo que llegan a desembarcar en la Playa los domingos con sus ocupantes equipados de neveras y similares y que llenan pero tiene un gasto medio inferior a los 10 euros por persona en Gandia.

Llenan los dos, pero claramente no son igual de rentables.

Y en esto, algo debe estar pasando cuando el gobierno de Gandia ha decidido plantear una moratoria de un año para aquellos propietarios de bajos comerciales que deciden reconvertirlos en viviendas.

Parece el mundo al revés, bajos comerciales que no funcionan y se reconvierten para disfrutarlos o rentabilizarlos como apartamentos turísticos.

¿Cómo es posible que un comercio o establecimiento de servicios prefiera cerrar en una zona en la que se supone que recibimos mucho turista y con un alto poder adquisitivo prefiera cerrar?

O de repente a todos les sobra el dinero, o claramente el turismo ha dejado de ser negocio en la Playa de Gandia.