Blog de Onda Naranja Cope

Una de verano


Con la llegada del verano, lo más típico son las vacaciones. Un momento para poder disfrutar, divertirnos, viajar, relajarnos y hacer cosas que habitualmente no hacemos bien por falta de tiempo, por exceso de estrés y responsabilidades o porque nuestro lugar de residencia habitual no nos lo permite. Pero cuando llegan las vacaciones, sobre todo si nos lo podemos permitir, nos reservamos una serie de actividades para el disfrute y nos parece que todo vale y que si está extendida su práctica, será porque es adecuada.

Pero nada más lejos de la realidad, prueba de ello es lo que ocurre con los tradicionales patinetes de playa. Esos que, al menos en la Safor han sido siempre azules, o alguno naranja, pero que consistía en una barca a pedales, que nos permitía adentrarnos en el mar, siempre sin sobrepasar las boyas marinas y que te proporcionaban una sensación de libertad que esperabas poder vivir cada verano, incluso cuando ya habías pasado la adolescencia, era una de esas sensaciones que querías recuperar.

Ahora, todo evoluciona, y se han puesto de moda unos nuevos patinetes, los que llevan incorporado el tobogán, lo que los hace mucho más atractivos a los ojos de los pequeños, que los piden incesantemente desde que se inicia la temporada de playa, el problema es que estas instalaciones no son lo seguras que eran antaño y lo peor, nadie parece advertirlo.

Los accidentes de verano suelen gastar malas bromas, y sino fíjense en lo que nos ha contado un seguidor en el artículo de la página 3, lo que resulta curioso es que la mayoría de nosotros no sabemos nada de la inestabilidad de los patinetes con tobogán, de los problemas que presentan a la hora de regresar a la costa en días de viento, como hemos podido comprobar en el informe de Cruz Roja sobre las atenciones prestadas el pasado año de salvamento y socorrismo, y aunque es cierto que siempre se nos insiste en que tengamos cuidado a la hora de lanzarnos al agua en verano, ya sea en el mar o en la piscina, para evitar accidentes vertebrales, lo cierto es que nadie se para a pensar que las escaleras de estos patines son una lanzadera inestable y peligrosa para los adolescentes, que son los que suelen alquilar estos patinetes y que por su edad, y eso a todos nos ha pasado, creen que ellos pueden con todo, que pueden hacerlo todo y que nunca les va a pasar nada.

No, no se trata de alarmar a los ciudadanos, ni tampoco de perjudicar a las empresas que se dedican a la gestión y alquiler de dichos artefactos pero sí de reclamar a la administración que ponga más empeño en el cuidado de sus administrados. Estoy segura que si estos patines están al alcance del público es porque habrán cumplido con normativas y demás, por lo tanto, lo que habrá que hacer es revisar dichas normativas, porque lo lógico es pensar que si están ahí y se les permite y se les cobra por estar ahí y prestar un servicio es porque son seguras al 100%, por eso resulta curioso que cuando empiezas a preguntar a expertos en estas cuestiones, cuando les preguntas a los que se encargan de la vigilancia y salvamento de las playas, lo único que te dicen es que no deberían estar permitidos porque por muy experto que seas en su manejo, en días de viento, lo más probable es que acabes pidiendo auxilio porque por más que pedalees no puedes salir de la corriente.

Y es que llama mucho la atención el interés de las administraciones en general a la hora de recaudar y el poco interés que en otras muchas ocasiones muestran por mejorar la seguridad de sus administrados y garantizarles el bienestar, hasta cuando están sobre un patinete de playa.

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